Noten que aunque las letras turcas ı e i son muy parecidas (solo el punto las distingue), representan sonidos muy diferentes en la lengua ([ɯ] y [i] respectivamente). Por ejemplo, niña es kız (no kiz) y bueno es iyi (no ıyi ni iyı ni ıyı). Son sonidos que, además, tienen un valor fonológico, es decir, que son capaces de diferenciar palabras en turco. Eso quiere decir que si usamos i en vez de ı podemos producir un cambio radical de significado.Eso es lo que le pasó a Ramazan Çalçoban, cuando le envió un mensaje de texto a su esposa Emine, de quien se estaba separando, diciéndole: “cambias de tema cuando te quedas sin argumentos”. Como usó un teléfono celular, en su teclado no tenía la letra ı, sino solo la i. La palabra que quería decir era sıkısınca (‘quedarse sin argumentos’) pero lo que escribió fue sikisinca, que por desgracia se parece más a sikisince (una manera vulgar de decir ‘hacerte el amor’, algo como ‘tirarte’). De esta manera, lo que Emine entendió fue que Ramazan le estaba diciendo a ella: “cambias de tema cuando te tiran”. Por supuesto, se enojó, se quejó con sus padres y parientes, quienes trataron de matar al esposo. Este en venganza acuchilló a Emine, la mató, y cuando lo detuvieron se suicidó. Toda una desgracia. Por una i.
Es, claro, un caso extremo en que se mezclan diferentes prejuicios y tradiciones violentas; no solo la falta de ı es responsable (ver la historia completa aquí). Pero no está demás que reflexionemos acerca de las consecuencias de que la tecnología se produzca como si a todos los usuarios les bastara con los caracteres que usa el inglés. Las limitaciones del alfabeto inglés producen diferentes efectos en las aplicaciones tecnológicas. Sin ir muy lejos, la diferencia entre ı e i (así como otros rasgos del alfabeto turco) constituye un dolor de cabeza para los programadores (algunos hablan del Test Turco como una prueba que el código tiene que pasar).
No estamos pues solos con los problemas que causa la eñe.
Excelente trabajo y magnífica presentación.
ReplyDeleteMis felicitaciones por su buen hacer.
ReplyDeleteSaludos cordiales.
¡Qué bueno, Miguel!
ReplyDeleteSobre los problemas que los diacríticos han dado a la lengua catalana, una anécdota:
Atendiendo a razones etimológicas, Joan Coromines (Corominas) propuso en su "Onomasticon Cataloniae" que la población gerundense de Cassà de la Selva se adaptara a la normalización ortográfica de la toponimia catalana como Caçà de la Selva (sustituyendo la doble ese por su alógrafo ce cedilla, o "ce trencada"). Por desgracia, la ya normalizada Caçà de la Selva mantenía una estrecha relación comercial con Alemania por su producción de corcho y empezó a recibir del país germano abundante correspondencia en la que se omitía el diacrítico de la ce cedilla, de tal modo que el topónimo resultante con el que sus clientes alemanes se dirigían a ellos acabó siendo Caca de la Selva, para disgusto de los habitantes de la localidad, quienes decidieron recuperar la grafía original de su topónimo, en un caso muy peculiar de desobediencia civil.
Lo cuentan aquí:
http://www.uib.es/secc6/slg/go/pdf/pub/ISeminari_Toponimia.pdf
Muy buena! Esto al menos tiene un lado gracioso. Lo de la i fue una tragedia.
ReplyDeleteMe encantó la historia, Miguel!!! Después de escuchar un caso semejante, ya no podemos quejarnos cuando se confundan "año" con "ano", "uña" con "una", "moño" con "mono" o, por poner un ejemplo muy conocido, "peña" con "pena".
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