Saturday, August 08, 2009

 

Lengua y Sociedades en el Antiguo Perú

VII Simposio Internacional de Arqueología
Lengua y Sociedades en el Antiguo Perú: hacia un enfoque interdisciplinario
Del 28 al 30 de agosto del 2009

En el último cuarto del siglo pasado, los estudios de lingüística andina alcanzaron un alto grado de desarrollo echando por tierra algunos conceptos que hasta entonces se tenían como verdades consagradas, particularmente en relación con la historia y evolución de las lenguas más importantes del antiguo Perú: el quechua, el aimara, el puquina y el mochica. Si bien tales estudios buscaron, desde un inicio, correlacionar los hechos lingüísticos con los eventos histórico-culturales propios del área andina, dicho esfuerzo se hizo, siguiendo la vieja práctica del trabajo compartamentalizado, sin contar con la participación de los estudiosos de las disciplinas afines, en especial la arqueología y la etnohistoria, cuyos practicantes permanecieron, por lo general, ajenos a los avances verdaderamente espectaculares en el terreno lingüístico. Hacía falta, entonces, entablar el diálogo interdisciplinario y reunir a los especialistas de las disciplinas mencionadas para aprender los unos de los otros con el objeto de llegar a establecer consensos y señalar coincidencias en aspectos fundamentales relacionados con el pasado histórico-cultural de los pueblos andinos. Convocados varios especialistas de diversos países para ese fin en el simposio «Arqueología y lingüística en los Andes», llevado a cabo en el McDonald Institute for Archaeological Research de Cambridge (2008), el VII Simposio Internacional de Arqueología PUCP, que lleva por título «Lenguas y sociedades en el antiguo Perú: hacia un enfoque interdisciplinario», es la continuación del primero, esta vez con el objeto de debatir ampliamente sobre tópicos de interés común a ambas disciplinas que todavía permanecen reacios a ser tratados de manera integral y consensuada.

Coorganizadores
Dr. Peter Kaulicke
(Pontificia Universidad Catolica del Peru, Departamento de Humanidades)
Dr. Rodolfo Cerrón-Palomino
(Pontificia Universidad Catolica del Peru, Departamento de Humanidades)
Dr. Paul Heggarty
(University of Cambridge, McDonald Institute for Archaeological Research, Reino Unido)
Dr. David Beresford-Jones
(University of Cambridge, McDonald Institute for Archaeological Research, Reino Unido)

Coordinador adjunto

Rafael Valdez
(Pontificia Universidad Catolica del Peru, Departamento de Humanidades)

Informes e inscripciones
Oficina de Eventos y Viajes
Av. Universitaria 1801, San Miguel
Teléfonos (511) 626 2000 anexos: 3262, 3263 y 3266
Fax (511) 626 2845
aycdeventos@pucp.edu.pe
www.pucp.edu.pe/simposio/arqueologia

Lugar
Auditorio de la Facultad de Derecho
Pontificia Universidad Católica del Perú
Av. Universitaria 1801, San Miguel

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Tuesday, March 18, 2008

 

III Congreso Internacional de Lexicología y Lexicografía


III Congreso Internacional de Lexicología y Lexicografía
“Diego de Villegas y Quevedo Saavedra”
23, 24, 25 y 26 de abril de 2008

La Academia Peruana de la Lengua, el Departamento de Humanidades de la Pontificia Universidad Católica del Perú, la Facultad de Ciencias de la Comunicación, Turismo y Psicología de la Universidad de San Martín de Porres, la Facultad de Letras y Ciencias Humanas y la Escuela de Postgrado de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, están organizando el III Congreso Internacional de Lexicología y Lexicografía "Diego de Villegas y Quevedo Saavedra". Participarán profesores de las universidades Católica, San Marcos, San Martín de Porres y la UNIFE.

Fecha: los días 23, 24, 25 y 26 de abril de 2008.
Lugar: (CAMBIO) Unidad de Postgrado de la Facultad de Letras (Av. Dos de Mayo 536, Miraflores, entre Elías Aguirre y General Borgoño)

Presentación de trabajos: se podrán presentar ponencias cuya lectura pública no deberá sobrepasar los 15 minutos.
* El título y la sumilla respectiva deberán estar listos el 03 de marzo
* La ponencia debe estar terminada el 17 de marzo.
* La sumilla deberá tener un máximo de 10 líneas.
* Sólo se considerará la participación de las personas que entreguen las ponencias en la fecha antes indicada y luego de una evaluación de las mismas.
* Se deberá adjuntar una breve hoja de vida.

Colaboración:
* Estudiantes: S/. 30.00
* Público en general: S/. 40.00
* Ponentes: S/. 50.00

Se entregará certificado a nombre de la Academia Peruana de la Lengua.

Informes
* Teléfonos: 427-7987 punto 619-7000 anexo 2802 punto 452-4641 anexo 14
* Correo electrónico: //

Inscripciones
* Formulario electrónico: academiaperuanadelalengua.org/III-Congreso/inscripcion
* Para completar la inscripción también se necesita depositar la colaboración en la cuenta 194-1448763-0-68 del Banco de Crédito

Más información, en la página de la Academia Peruana de la Lengua.

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Saturday, July 21, 2007

 

Malas palabras: homenaje a Fontanarrosa

Como ya es bien conocido, hace un par de días murió Roberto Fontanarrosa, uno de los más brillantes caricaturistas argentinos, quien era también cuentista y novelista. Yo quiero sumarme a los justos homenajes que está recibiendo, recordando, con el Director de la RAE, que Fontanarrosa dio un discurso en el III Congreso Internacional de la Lengua Española (celebrado en Rosario, su ciudad natal) sobre la internacionalización del español, que dedicó enteramente al tema de las malas palabras. Reproduzco fragmentos del discurso:

Un Congreso de la Lengua, es más que todo, para plantearse preguntas. Yo como casi siempre hablo desde el desconocimiento, me pregunto por qué son malas las malas palabras, quién las define como tal. ¿Quién y por qué?, ¿quién dice qué tienen las malas palabras?, ¿o es que acaso les pegan las malas palabras a las buenas?, ¿son malas porque son de mala calidad?, o sea que ¿cuando uno las pronuncia se deterioran? o ¿cuando uno las utiliza, tienen actitudes reñidas con la moral?
Obviamente, no se quién las define como malas palabras, tal vez sean como esos villanos de viejas películas como las que nosotros veíamos, que en un principio eran buenos, pero que al final la sociedad los hizo malos. Tal vez nosotros al marginarlas, las hemos derivado en palabras malas, lo que yo pienso es que brindan otros matices muchas de ellas. [...] Otra cosa, hay una palabra maravillosa que en otros países está exenta de culpa —esa es otra particularidad, porque todos los países tienen malas palabras pero se ve que las leyes de algunos países protegen y en otros no—, hay una palabra maravillosa, decía, que es carajo. [...] tengo entendido que el carajo era el lugar donde se colocaba el vigía, en lo alto de los mástiles de los barcos para divisar tierra o lo que fuere, entonces mandar a una persona al carajo era estrictamente eso, mandarlo ahí arriba. [..] Voy cerrando, después de este aporte medular que he hecho al lenguaje y al Congreso, lo que yo pido es que atendamos a esta condición terapéutica de las malas palabras. Mi psicoanalista dice que es imprescindible para descargarse, para dejar de lado el estrés y todo ese tipo de cosas. Lo único que yo pediría (no quiero hacer una teoría) es reconsiderar la situación de estas palabras. Pido una amnistía para la mayoría de ellas. Vivamos una navidad sin malas palabras e integrémoslas al lenguaje, que las vamos a necesitar.
Roberto Fontarrosa. 18 de noviembre del 2004

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Wednesday, July 04, 2007

 

El Reino de Cervantes: ¿a costa de las "lenguas minúsculas"?

Desde hace ya varios años, don Gregorio Salvador ha venido conduciendo una fiera batalla en defensa del castellano. No ha sido, a diferencia de lo hecho por otros, ni un terco encierro en trincheras puristas, ni una alborotada protesta por la novedad. Al contrario, el actual vicedirector de la RAE, como pocos de sus colegas, ha mostrado siempre una disposición amable hacia el cambio lingüístico y una postura razonable frente a la diversidad al interior del español, incluido el Spanglish (no en vano, es un dialectólogo). Su buen juicio, sin embargo, se ha visto nublado en varias ocasiones por su nacionalismo español. Sus opiniones sobre la situación lingüística en la Península han sido todo menos objetivas y serenas, y han recibido, como era de esperar, serias objeciones.

Pero don Gregorio no se ha limitado a opinar sobre España y sus lenguas. En el III Congreso Internacional de la Lengua Española, en noviembre del 2004, escandalizó a los asistentes cuando, contestando a una intervención del poeta Ernesto Cardenal en defensa de las lenguas en peligro de extinción, dijo, muy suelto de huesos, que:
si no hubieran ido desapareciendo lenguas en el transcurso de la historia, porque en sus hablantes triunfó la fuerza de intercambio sobre el espíritu de campanario, no habríamos alcanzado el nivel de civilización en que nos hallamos y sólo existirían lenguas mínimas, lenguas de tribu o incluso simplemente familiares. […] Que muchas de esas lenguas minúsculas se van extinguiendo es evidente, pero no hay que lamentarse, porque eso quiere decir que sus posibles hablantes, los que las han ido abandonando, se han integrado en una lengua de intercambio, en una lengua más extensa y más poblada que les ha permitido ensanchar su mundo y sus perspectivas de futuro
Gregorio Salvador ABC, 19 de enero del 2005
Como lo leen. Para Gregorio Salvador, el nivel de civilización en que nos hallamos fue posible gracias a que han desaparecido ciertas lenguas. Pocas veces encuentra uno en estos tiempos una expresión que, de manera tan directa, combine una causa tan incompatible con su presunta consecuencia (aunque la misma idea se repite de manera menos cruda en muchas partes). No contento con eso, don Gregorio escribió unos meses después un artículo en ABC, que llamó sin tapujos “Lenguas minúsculas”, donde no solo se reafirmaba sino que añadía más detalles en la misma dirección:

Añado ahora que una lengua desaparece cuando muere la última persona que la hablaba y lo único triste de ese suceso es la muerte de esa persona. […] En América y en África quedan bastantes de esas lenguas minúsculas y todo esfuerzo por mantenerlas no es más que una aberración reaccionaria, todo hay que decirlo. Esas pobres gentes tuvieron que padecer, históricamente, a conquistadores, encomenderos, exploradores y colonos. Y, por si no hubieran tenido bastante, hay quien pretende mantenerlas, desvalidas, en su exigua prisión lingüística, ajenas e ignorantes del mundo que con nosotros habitan, con todo lo bueno o lo malo que este les pueda ofrecer, para regalo acaso de obstinados antropólogos, entretenimiento de gramáticos imaginativos y orgullosa satisfacción de políticos desnortados y pusilánimes.
Gregorio Salvador ABC, 19 de enero del 2005

Como debería ser evidente, hay un pequeño problema con este último argumento. Los conquistadores, encomenderos, exploradores y colonos que, según Salvador, esas pobres gentes tuvieron que padecer, son precisamente quienes trajeron el español y es la lengua de sus descendientes la que todavía amenaza hoy las lenguas nativas. La destrucción de las lenguas ha sido precisamente una parte crucial del padecimiento que el propio Salvador reconoce. El vicedirector de la RAE promueve una forma integración de los hablantes de lenguas minúsculas, que no es otra cosa que una estrategia para destruir los últimos restos de las redes sociales que sostienen tales lenguas—como había dicho antes, las lenguas solo desaparecen cuando se quiebran las redes de intercambio que sostienen a sus hablantes.

El principio general que debería seguirse con respecto a las lenguas es respetar el derecho de cada uno a hablar la lengua que quiera. La integración, en condiciones dignas, es un objetivo loable, necesario y urgente, por supuesto. Pero no tiene por qué ser en español. La defensa de las lenguas minúsculas no es incompatible con la búsqueda de sociedades mejor integradas. Hablar castellano por sí mismo no libera a nadie.

No nos corresponde a nosotros decidir si los hablantes de las lenguas en peligro de extinción deben mantener o abandonar sus formas de vida o su lengua. Ese es su privilegio. Y aunque la desaparición de las lenguas precisamente muestra que eso es lo que están decidiendo, no es inútil preguntarse si acaso tomarían una decisión diferente si pudieran sostener y mejorar sus condiciones y al mismo tiempo conservar su lengua. Salvador crudamente sugiere que el abandono de una lengua minúscula en favor de la mayúscula es siempre para mejor. Pero, aunque tal podría ser el caso algunas veces, no tiene por qué serlo siempre. No veo nada de malo en defender una integración y una efectiva mejora de las condiciones de vida de las personas, sin que ello pase por el abandono de sus lenguas. El contacto exterior y el progreso no son incompatibles con la preservación de las lenguas: el uso de las lenguas mayoritarias no es un paso ni suficiente ni necesario para la mejora de las condiciones de vida.

Una cosa es que no impidamos la decisión de los usuarios de abandonar su lengua (nadie tendría que impedir eso) y otra muy distinta es que nos tengamos que alegrar por eso, bajo la excusa de que ese paso mejorará sus condiciones de vida. Ni la conservación ni el abandono de una lengua tienen por sí mismos la más mínima relación con el mejoramiento de las condiciones de vida de sus usuarios. Los esclavos africanos, por ejemplo, cuyas redes sociales fueron evidentemente destruidas, no abandonaron sus lenguas para mejorar su condición personal o social, sino, bajo el rigor del látigo, para mejor servir a sus amos. Nótese que uno podría estirar el argumento y decir que los esclavos “mejoraron” su condición precisamente porque podían servir mejor a sus amos (recibían menos latigazos, digamos). Pero esto es tramposo porque presupone que la violencia que destruyó las formas de vida de esas personas está justificada, y que de algún modo “la decisión” de adaptarse a su papel de esclavos (aprendiendo la lengua del amo, por ejemplo) es un resultado digno de elogio.


Y dicho sea de paso, cabría preguntarse qué sentido tiene hablar de lenguas minúsculas (incluso si ponemos a un lado el sentido despectivo del término). En Paraguay, por ejemplo, al menos cuatro de cada cinco personas habla guaraní (y el 30% de la población habla solo guaraní), pero el estado funciona (y ha funcionado siempre) totalmente en español. ¿Es el guaraní minúsculo en Paraguay? ¿Debería desaparecer? ¿deberíamos alegrarnos si desapareciera? ¿Pedir que el estado funcione también en guaraní es mero obstinamiento antropológico? ¿es solo para entretenimiento de gramáticos imaginativos y orgullosa satisfacción de políticos desnortados y pusilánimes? Nótese que la proporción de hablantes de guaraní en Paraguay es mayor que la proporción de hablantes de español en Europa: ¿es minúsculo el español en la Unión Europea? ¿debería desaparecer? ¿no deberían defenderlo los políticos desnortados y pusilánimes? Curiosamente, fue el propio Salvador quien encabezó la protesta en defensa de la minúscula ñ, cuando la UE pretendió eliminarla de los tableros de computadoras.

Don Gregorio acaba de publicar un libro, uno más, que recoge sus reflexiones sobre el estado del español. Lo ha llamado Noticias del reino de Cervantes, prestándole una frase a Arturo Uslar Pietri. No tengo a la mano el libro, pero sus declaraciones nos permiten imaginar la línea central de argumentación (ver aquí ciertas críticas). Como hablante y estudioso del español, nada me alegra más que el español florezca y prospere. Pero es injusto negarles la misma alegría a los hablantes de otras lenguas. ¿Por qué no pueden todas las lenguas prosperar juntas? El reino de Cervantes no tiene por qué ser el reino de la opresión y la exclusión: el respeto mutuo (expresado, por ejemplo, a través del bilingüismo) es una alternativa mucho más razonable. Sospecho, además, que así lo habría querido Cervantes.

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Friday, June 29, 2007

 

La pobreza, primer enemigo del idioma

Regreso después de más de un mes. Como había dicho ya, he estado escribiendo mi tesis doctoral; han sido semanas difíciles pero felizmente ya la defendí y, aunque me quedan algunas correcciones que hacer, ya hice lo principal. Así que puedo regresar al blog.

Y qué mejor ocasión que la clausura de la II Acta Internacional de la Lengua Española, el segundo de una serie de congresos que pretenden reflexionar sobre nuestra lengua desde el punto de vista de las industrias culturales asociadas al uso del español. La primera Acta se llevó a cabo en el monasterio de San Millán de la Cogolla (donde se encontraron los manuscritos que contienen las primeras representaciones escritas del antiguo español), en La Rioja, España, en octubre del 2006; el propósito de esa primera reunión fue analizar el valor económico de nuestra lengua. El segundo congreso, que terminó ayer en Bogotá, analizó la situación de la industria editorial en el mercado de habla hispánica.

Aunque con ese tema da la impresión de que se trata meramente de un aburrido encuentro de negocios, en verdad el congreso aborda el asunto desde varias perspectivas interesantes (puede leerse aquí un resumen). No conozco de primera mano las conclusiones, pero esta nota en Terra llamó mi atención:
La pobreza, primer enemigo del idioma
Superar la pobreza y los desequilibrios sociales son tareas básicas para asentar el progreso de los pueblos y el desarrollo de una potente industria cultural, según coinciden los expertos reunidos aquí, en la II Acta Internacional de la Lengua Española.
Terra 28 de junio del 2007
Quien haya puesto ese título acierta de un modo quizá insospechado. Como es bien sabido, hay cientos, quizá miles de lenguas en peligro de extinción. Y eso no se debe a un simple capricho de sus hablantes, sino precisamente al hecho de que estos se ven forzados a abandonarlos en beneficio de lenguas más fuertes económicamente. Es curioso, pero algunos parecen alegrarse de que eso esté pasando, bajo el dudoso argumento de que eso mejora las condiciones de vida de los hablantes.

Sin embargo, los usuarios no renuncian a sus lenguas por mero accidente, ni por razones banales. Es más, si algo hemos aprendido de los procesos de cambio lingüístico es que los hablantes son tercamente leales a sus lenguas, hasta que, claro, ya no pueden más. La vitalidad de una lengua es el exacto reflejo de la vitalidad de las redes sociales que conectan a sus usuarios. Los hablantes abandonan sus lenguas única y exclusivamente cuando esas redes son destruidas. La muerte de una lengua es, entonces, la evidencia de que un vasto y complejo sistema de intercambio ha sido aniquilado. La pobreza es, en efecto, el primer enemigo del idioma.

Es saludable y positivo que un congreso dedicado al negocio del libro se dé tiempo para reflexionar sobre estos temas. No todo es color de rosa en estos congresos, sin embargo---para una revisión crítica de la política lingüística, cultural y editorial del español, pueden leerse estos interesantes comentarios reunidos por Silvia Senz en su blog. Pero, al menos, hemos empezado a hablar de estos asuntos de una manera sostenida, más allá de los circuitos académicos.

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