Monday, April 21, 2008
Por una i
Noten que aunque las letras turcas ı e i son muy parecidas (solo el punto las distingue), representan sonidos muy diferentes en la lengua ([ɯ] y [i] respectivamente). Por ejemplo, niña es kız (no kiz) y bueno es iyi (no ıyi ni iyı ni ıyı). Son sonidos que, además, tienen un valor fonológico, es decir, que son capaces de diferenciar palabras en turco. Eso quiere decir que si usamos i en vez de ı podemos producir un cambio radical de significado.Eso es lo que le pasó a Ramazan Çalçoban, cuando le envió un mensaje de texto a su esposa Emine, de quien se estaba separando, diciéndole: “cambias de tema cuando te quedas sin argumentos”. Como usó un teléfono celular, en su teclado no tenía la letra ı, sino solo la i. La palabra que quería decir era sıkısınca (‘quedarse sin argumentos’) pero lo que escribió fue sikisinca, que por desgracia se parece más a sikisince (una manera vulgar de decir ‘hacerte el amor’, algo como ‘tirarte’). De esta manera, lo que Emine entendió fue que Ramazan le estaba diciendo a ella: “cambias de tema cuando te tiran”. Por supuesto, se enojó, se quejó con sus padres y parientes, quienes trataron de matar al esposo. Este en venganza acuchilló a Emine, la mató, y cuando lo detuvieron se suicidó. Toda una desgracia. Por una i.
Es, claro, un caso extremo en que se mezclan diferentes prejuicios y tradiciones violentas; no solo la falta de ı es responsable (ver la historia completa aquí). Pero no está demás que reflexionemos acerca de las consecuencias de que la tecnología se produzca como si a todos los usuarios les bastara con los caracteres que usa el inglés. Las limitaciones del alfabeto inglés producen diferentes efectos en las aplicaciones tecnológicas. Sin ir muy lejos, la diferencia entre ı e i (así como otros rasgos del alfabeto turco) constituye un dolor de cabeza para los programadores (algunos hablan del Test Turco como una prueba que el código tiene que pasar).
No estamos pues solos con los problemas que causa la eñe.
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Sunday, January 20, 2008
Novelas en SMS
Mi amigo Miguel Rivera me hace notar este artículo del New York Times que reporta un nuevo fenómeno editorial: las novelas escritas en SMS, ese sistema de abreviaturas y frases cortas que se emplea en los mensajes de texto, del cual habíamos hablado varias veces antes. Se trata de novelas redactadas en un teléfono celular, y enviadas por entregas a miles de usuarios. Han sido un éxito: de las diez novelas más vendidas en Japón, cinco fueron escritas usando SMS. Como en todos los casos, aquí también el medio de expresión condiciona el contenido. Según informa el New York Times, los párrafos y las oraciones son muy simples, las historias son predecibles; es más, los autores nunca han leído una novela tradicional antes, tampoco los lectores. Sin embargo, empujados por la perspectiva del éxito (una de esas novelas ha tenido hasta 20 millones de lectores), algunos escritores japoneses están cambiando de medio y explorando las posibilidades del SMS.Es extraordinario que esta variedad haya iniciado una tradición escrita de largo aliento, de hecho, una literatura. Y este no es un fenómeno exclusivo del Japón: lo mismo ocurre en chino, finlandés y otras lenguas, incluido el español. Pero el SMS está sirviendo también como medio para la difusión de literatura en el sentido más convencional: hace ya tiempo que existen proyectos para traducir a esta variedad varios clásicos (al parecer, incluso hay una versión del Quijote en sms, no solo en español sino también en japonés).
Inclusive la Real Academia ha reconocido la importancia del fenómeno. En una reciente conferencia, su director, Víctor García de la Concha, ha anunciado que la RAE estudia la posibilidad de elaborar una lista de abreviaturas del SMS, lo cual bien podría considerarse el reconocimiento oficial del SMS en español. Contra lo que creen algunos, es cada vez más claro que el SMS no es la expresión caótica de mentes descarriadas sino una forma de expresión tan sistemática como todas las demás, que establece sus propias reglas y crece y se reproduce con extrema vitalidad---y que puede llegar a tener efectos culturales de enorme alcance.
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Sunday, December 03, 2006
Un salto cultural
A comienzos de los noventa, las autoridades comerciales de la Unión Europea, presionadas por los fabricantes, decidieron aprobar en toda la extensión de su territorio (que incluye, por supuesto, a España) la venta de tableros de computadora sin la letra ñ. De inmediato, la Real Academia, los intelectuales, los escritores, los políticos, casi todos los hablantes de habla hispana protestaron con horror. Hubo todo tipo de quejas, unas parcas y otras grandilocuentes---María Elena Walsch, compositora y poeta argentina, llegó a preguntarse en un pequeño texto: ¿quieren decirme qué haremos con nuestros sueños? Fue para todos evidente que la inocente ñ era el símbolo mismo de la hispanidad. Incluso Gabriel García Márquez, quien años después pediría jubilar la ortografía, se unió a las protestas:Los autores de semejante abuso y de tamaña arrogancia deberían saber que la eñe no es una antigualla arqueológica, sino todo lo contrario: un salto cultural de una lengua romance que dejó atrás a las otras al expresar con una sola letra un sonido que en otras lenguas sigue expresándose con dos.Como no podía ser de otra manera, el Parlamento español aprobó muy rápido las medidas necesarias para prohibir los tableros que no ostentaran orgullosamente nuestra españolísima ñ; y hoy los ciudadanos españoles disfrutan de la conveniencia de tener a la mano esa letra en una sola tecla, sin necesidad de memorizar sus alternativas (por ejemplo, [ALT+164] en los tableros para Windows).
Gabriel García Márquez ~ Univisión
¿Es la ñ un salto cultural? Sí claro, y en un sentido muy peculiar. Es una abreviatura. Aunque el sonido palatal que representa (con el centro de la lengua presionando el paladar mientras el aire sale por la nariz) está presente en muchas otras lenguas, en la mayoría de los otros sistemas de escritura ese sonido se representa con dos letras (gn en francés e italiano, nh en portugués, ny en catalán, etc)---una excepción es el polaco, donde se usa la grafía ń. No siempre fue así, sin embargo. Las representaciones tempranas usaban, entre otras variantes, dos letras n repetidas: nn. En algún momento, algún ahorrativo copista tuvo la brillante idea de poner una sobre otra dos enes; con el tiempo la n de arriba se fue haciendo más y más chiquita, hasta convertirse en un breve y ondulado trazo: había nacido la ñ---imaginamos que, desde el momento inicial de la innovación, no faltarían otros copistas que añorasen la doble nn, que se quejaran porque esa nueva ñ estaba destruyendo el idioma y otras cosas similares.Nótese que la ñ no sugió bajo el decreto de una instancia normativa, sino bajo los condicionamientos que el medio particular de uso imponía a sus usuarios--- por ejemplo, ocupaba menos espacio que nn, lo cual es relevante si tenemos en cuenta que el material para elaborar manuscritos era carísimo (es más, los manuscritos abundan en abreviaturas).
De la misma manera, el llamado lenguaje sms, el conjunto de abreviaturas y desviaciones de la norma que los usuarios de celulares y chats (la mayoría jóvenes y adolescentes) inventan para comunicarse, debe someterse también a las limitaciones que estos medios imponen. Es absurdo, como hacen algunos, decir que se trata de un movimiento destinado a destruir el idioma o que refleja ignorancia o descuido por parte de esas personas.
De hecho, el lenguaje sms es suficientemente regular como para generar sus propias instancias normativas, pues se pueden elaborar incluso diccionarios; quizá algún García Márquez del futuro lo calificará algún día, con toda justicia, como un salto cultural.
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Sunday, November 12, 2006
2b or nt 2b
Hace unos días, la prensa del mundo normativo fue conmovida hasta sus cimientos por una noticia proveniente de Nueva Zelanda: al parecer, las autoridades educativas de ese país iban a permitirle a los estudiantes secundarios usar el llamado lenguaje sms en sus exámenes, sin riesgo de ser desaprobados; es decir, iban a aceptar que los alumnos emplearan abreviaturas como las que son comunes en los mensajes de texto---por ejemplo 2b or nt 2b para escribir la famosa frase hamletiana To be or not to be ("ser o no ser"). Las reacciones no se hicieron esperar, incluso en la misma Nueva Zelanda. Fue una falsa alarma. La New Zeland Qualifications Authority se apresuró a aclarar que no había cambiado su política, que se trataba simplemente de resaltar cómo los errorres ortográficos no necesariamente afectaban el puntaje del estudiante, a menos, claro, que el lenguaje mismo sea el objeto de la evaluación. Es decir, si el alumno está dando un examen de redacción, entonces debe escribir siguiendo las pautas normativas; de lo contrario, basta con darse a entender adecuadamente.Se trata, como es fácil ver, de una posición ambigua y un tanto absurda. ¿Qué sentido tiene exigir buena ortografía y redacción solo en los exámenes del curso de lenguaje? ¿No resalta eso la extrañeza de la prescripción? ¿No envía acaso un doble mensaje a los estudiantes acerca de las costumbres normativas? Esta posición está lejos de ser exclusiva de Nueva Zelanda (o del inglés). Recuerdo que en el Perú, muchos profesores de otros cursos culpaban a los profesores de Lengua por las limitadas capacidades de los alumnos para redactar según los usos consagrados por la norma académica; sin embargo, esos mismos profesores dudaban a la hora de afectar por ese motivo la nota de los estudiantes en sus respectivos cursos.
La contradicción no surge, sin embargo, por un capricho de unos u otros. Esa situación paradójica revela precisamente la tensión que la normativa impone en las prácticas comunicativas de un grupo, tensión que se ve acentuada por el ubicuo prejuicio de que existen formas de hablar superiores a otras. Insertarse en una disciplina es, entre otras cosas, adquirir un vocabulario y una forma de hablar especial. La transición entre el recién iniciado y el profesional no incluye meramente un conjunto de fórmulas y definiciones, o una mayor cantidad de datos; supone crucialmente la adquisición de una perspectiva, de un punto de vista frente a una audiencia, de un discurso particular, marcado, especial. Quizá el proceso pueda hacerse menos doloroso (y más fructífero) si dejamos de hacer sentir culpables a los neófitos por su forma de hablar, si reconocemos que las formas de hablar de una comunidad no son homogéneas, y aceptamos que estamos enseñándoles a los estudiantes nada menos que un nuevo dialecto.
Un paso no pequeño en esa dirección es el reconocimiento de que los adolescentes (como todos los seres humanos) tienen la capacidad para formular sus propios hábitos comunicativos y que estos son, como en todos los casos, sensibles a los respectivos contextos. El llamado lenguaje sms---donde sms es una abreviación de "short message service" (servicio de mensajes breves)---no es realmente un nuevo lenguaje. Es simplemente otra forma de escribir, pero no de escribir la norma académica, sino una variedad altamente informal. Esto es crucial, pues significa que esta variedad (generalmente vedada o marginalizada en el discurso escrito tradicional) encuentra, gracias a las nuevas posibilidades tecnológicas, una expresión escrita. Y esta no es caótica, sino, al contrario, gobernada por reglas suficientemente convencionalizadas como para que pueda elaborarse un diccionario, esto es, suficientemente regulares como para permitirse sus propias instancias normativas. No en vano ha llamado la atención de varios especialistas, como ya habíamos notado antes.
Es decir, no se trata de rasgarse las vestiduras, como si escribir 2b or nt 2b fuera un insulto a la memoria de Shakespeare (quien, como Cervantes, no se privó de usar expresiones antinormativas), sino de construir un puente (una traducción, si se quiere) entre los usuarios de esas expresiones y los de otras prácticas comunicativas. ¿Que la lengua se va a modificar en ese tránsito? Claro. No debemos olvidar, sin embargo, que la tradición más constante e imperecedera es el cambio. Y nada refleja eso de modo más transparente que la lengua.
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Friday, September 01, 2006
El nuevo lenguaje adolescente en el chat y celulares
[12 de noviembre] Ver también este otro post.
El nuevo lenguaje adolescente en el chat y celulares
Hebe Luz Avila
Nuevo Diario Web de Santiago del Estero (agosto, 2006)
En nuestro país, el mismo presidente de la Academia Argentina de Letras, Dr. Pedro Luis Barcia, ha salido a exponer públicamente sus denuncias contra este nuevo lenguaje de los adolescentes, al que considera “jibarización del idioma", capaz de reducir la capacidad de expresión de los adolescentes y hasta de amenazar el desarrollo de su pensamiento crítico.
El académico culpa al chat de la pobreza que se observa especialmente en las universidades, con un idioma amputado, que se maneja con muñones de palabras y de la destrucción de la sintaxis, con una escritura deforme.
NUESTRA MIRADA
De un largo y exhaustivo análisis de la cuestión, y sobre mirando con realismo, ya que no podemos luchar para impedir lo que está impuesto por influencias más poderosas que las que podamos tener los lingüistas o educadores, trato de encontrar lo que este fenómeno puede tener de positivo, de manera de acentuar sus valores y buscar la forma de equilibrar trabajando sobre los problemas que pudiera presentar.
De esta manera, podemos señalar, por un lado, y muy especialmente:
- Estas nuevas tecnologías reintrodujeron la comunicación escrita, que está retomando un valor que parecía haber perdido desde el surgimiento de la televisión, la que sustituyó la palabra por la imagen.
- Se trata de una oralidad escrita, una forma más parecida a la oralidad perdida con la difusión del libro en la modernidad. Una nueva forma de expresión, enriquecida con creativas maneras de codificar el lenguaje oral y gestual (no verbal).
- El uso habitual del chat y SMS [en inglés, Short Message Service] está haciendo emerger nuevas formas de relacionarse y búsqueda de mayor expresividad, a las que podemos definir de carácter literario.
- Se puede considerar al chat como provocativo de la "lluvia de ideas", lo que tiende a liberar los comentarios y permite muchas veces en su uso el surgimiento de chispas creativas.
- El empobrecimiento del vocabulario data de mucho antes de la aparición de las TIC [Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones], y se lo atribuía en general a la supuesta mala influencia de los medios audiovisuales. Pero si nos ponemos a analizar seriamente, en la actualidad es cada vez mayor el porcentaje de la población mundial que tiene acceso a los bienes culturales. No creemos que los obreros y campesinos de antes poseyeran un lenguaje más rico que los de hoy, y menos aún que las personas que no acceden a los medios digitales y audiovisuales posean un vocabulario más amplio de quienes los emplean.
- El uso de las TIC, en lugar de representar un riesgo para el idioma, debe ser visto como propiciador de nuevos códigos y formas de expresión escrita apropiados a las características de los medios utilizados. Recordemos que la escritura nació como “ayuda memoria”, registro útil de actividades y normas comerciales, legislativas y religiosas, mientras que estos nuevos modos de escritura buscan recrear la agilidad e informalidad de una charla entre amigos. Solo se trataría de un registro más de la lengua escrita, como el lacónico lenguaje empleado en los telegramas, el abreviado de los avisos clasificados o los códigos taquigráficos, lo que pudieron coexistir sin conflicto con la norma correcta.
Los verdaderos males no están en el medio que es tomado como un fin, sino en el ámbito en que se los utiliza, en la realidad social, cultural y económica de estos tiempos de cambio vertiginoso para los que no están preparados quienes forman a las nuevas generaciones. En efecto, la familia está cada vez más ausente y los padres renunciaron en gran parte a su rol de modelos, guías y demarcadores de límites. La escuela, con maestros saturados de tarea extrapedagógica, necesitados de capacitación para enfrentar esta era digital y orientar eficazmente, en lugar de cerrarse y resistir al uso de la tecnología por parte de los alumnos, debería encontrar estrategias para revertir la situación mediante las mismas TIC, pero usadas conscientemente. Deberán entender que estas nuevas tecnologías no vienen a suplir nada, sino que complementan y no se las puede obviar sin riesgo de poner en juego el futuro de los jóvenes.
El aspecto negativo del uso de las TIC y de los problemas que este nuevo lenguaje adolescente podría acarrear se neutralizan perfectamente con la presencia alerta y solícita de padres y maestros. Es en el seno de la familia y en la escuela donde niños y adolescentes adquieren y desarrollan sus habilidades lingüísticas, mediante el diálogo fluido, el contacto con modelos de correcta expresión y especialmente con recursos eficaces para incentivar la lectura. Las TIC empobrecen la comunicación sólo si se las usa con cierta inconsciencia, si terminan siendo por falta de otra opción atractiva, la más importante fuente de lectura y adquisición de lenguajes, si no se determina claramente que un código tecnológico puede coexistir con la forma de escritura tradicional, ya que se debe usar un lenguaje distinto para diferentes medios.
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Thursday, June 29, 2006
Jibarismo
Hace unos días, el doctor Pedro Luis Barcia, prominente crítico literario y Presidente de la Academia Argentina de Letras (que cumple las funciones de Academia de la Lengua en la Argentina), se permitió insultar a quienes usan la internet para comunicarse cotidianamente:
Antes del chateo, nunca nadie había escrito tanto -digitalmente- y tan mal. No existe un lenguaje del chat, sino deformaciones de la lengua. Y, en este sentido, si impulsamos el chat como una diversión, estamos discapacitando al alumno. Con este ejercicio de balbuceo primitivo de la lengua, que hace un jibarismo de las expresiones, estamos convirtiendo al chico en un inepto expresivo y, por lo tanto, en un ciudadano de segunda en el futuro.
La Gaceta 16 de junio del 2006
Esta es una opinión bastante típica entre personas que ven un peligro para la integridad del idioma en las nuevas formas que adopta el español (así como otras lenguas) cuando es usado en la internet. Sin duda el chat transforma las expresiones; buena parte de las modificaciones consiste en una reducción de la forma escrita (xq en vez de porque, por ejemplo); eso es precisamente lo que asusta a ilustres académicos como el doctor Barcia, que los llama jibarismos (una palabra que se usa generalmente para indicar reducciones salvajes o simplificaciones sin ton ni son), aludiendo, me imagino, al hecho de que destruyen una venerable tradición escrita que los académicos se esfuerzan en preservar.
No podemos dejar de advertir, sin embargo, que jibarismo no es tampoco una expresión sancionada por la Real Academia, que no la recoge en su diccionario. Esto nos deja con una cuestión peculiar. ¿Por qué si el doctor Barcia se permite usar una forma no sancionada por el discurso prescriptivo no les permite a los demás hacer lo mismo? Las formas que adopta el español en los chat no son expresiones caóticas, por el contrario, se ajustan a las necesidades específicas de ese medio de comunicación y, efectivamente, configuran un nuevo género discursivo, que ya ha llamado la atención de los lingüistas, por razones que van mucho más allá de lo meramente ortográfico. Como muestra del interés teórico que estas nuevas formas despiertan, puede verse aquí una colección de artículos sobre estos temas; conviene atender la advertencia de los editores de esta publicación:
el ordenador ha transformado los discursos sociales creando nuevos géneros que implican diferentes estrategias de intercambio de información, producción, comprensión y lectura de textos. La comunicación por Internet, última forma de comunicación humana, se ha desarrollado en todos los esferas sociales y, por una parte, ha sustituido, en gran medida, a géneros tradicionales como la carta, el diálogo, la conversación o el debate y, por otra, ha modificado, a su vez, los géneros del discurso de transmisión de conocimientos como los diccionarios y los métodos de enseñanza.
Covadonga López Alonso y Arlette Séré. Nuevos géneros discursivos: los textos electrónicos (2006)
No hay pues motivo de alarma. Para el lingüista, las innovaciones representan más bien la oportunidad de explorar las posibilidades a las que nos conduce el lenguaje, que son en buena cuenta las de la mente humana.
Hay una razón adicional para reclamarle al doctor Barcia. Jibarismo es un derivado de jíbaro. Esta última palabra tiene otros usos que seguro Barcia no ignora. Por un lado, se usó por mucho tiempo para designar a los Shuar, un grupo de habitantes de la selva ecuatoriana y peruana, pero en este caso es en verdad un insulto pues jíbaro es una manera de decir salvaje (los Shuar no admiten que se les llame así). Por otra parte, la palabra designa a los campesinos puertorriqueños y a veces también sirve como sinónimo de persona simple y sin educación, esto es, puede emplearse como insulto aquí también. Usar la expresión jibarismo es, entonces, actualizar una tradición de injuria racial y social.
En el Perú no estamos libres de esa palabra. Encuentro estas declaraciones del entonces Ministro de Trabajo, Juan Sheput:
El Titular de Trabajo respondió duramente a quienes critican su propuesta de reforma laboral de reducir el periodo vacacional de 30 a 15 días [...] "Hay mucho jibarismo, hay jíbaros del análisis que reducen a la mínima expresión algo que es completamente amplio", denunció.
Juan Sheput en CPN Radio, 27 de agosto del 2005
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