Thursday, June 29, 2006

 

Jibarismo

Hace unos días, el doctor Pedro Luis Barcia, prominente crítico literario y Presidente de la Academia Argentina de Letras (que cumple las funciones de Academia de la Lengua en la Argentina), se permitió insultar a quienes usan la internet para comunicarse cotidianamente:

Antes del chateo, nunca nadie había escrito tanto -digitalmente- y tan mal. No existe un lenguaje del chat, sino deformaciones de la lengua. Y, en este sentido, si impulsamos el chat como una diversión, estamos discapacitando al alumno. Con este ejercicio de balbuceo primitivo de la lengua, que hace un jibarismo de las expresiones, estamos convirtiendo al chico en un inepto expresivo y, por lo tanto, en un ciudadano de segunda en el futuro.
La Gaceta 16 de junio del 2006

Esta es una opinión bastante típica entre personas que ven un peligro para la integridad del idioma en las nuevas formas que adopta el español (así como otras lenguas) cuando es usado en la internet. Sin duda el chat transforma las expresiones; buena parte de las modificaciones consiste en una reducción de la forma escrita (xq en vez de porque, por ejemplo); eso es precisamente lo que asusta a ilustres académicos como el doctor Barcia, que los llama jibarismos (una palabra que se usa generalmente para indicar reducciones salvajes o simplificaciones sin ton ni son), aludiendo, me imagino, al hecho de que destruyen una venerable tradición escrita que los académicos se esfuerzan en preservar.

No podemos dejar de advertir, sin embargo, que jibarismo no es tampoco una expresión sancionada por la Real Academia, que no la recoge en su diccionario. Esto nos deja con una cuestión peculiar. ¿Por qué si el doctor Barcia se permite usar una forma no sancionada por el discurso prescriptivo no les permite a los demás hacer lo mismo? Las formas que adopta el español en los chat no son expresiones caóticas, por el contrario, se ajustan a las necesidades específicas de ese medio de comunicación y, efectivamente, configuran un nuevo género discursivo, que ya ha llamado la atención de los lingüistas, por razones que van mucho más allá de lo meramente ortográfico. Como muestra del interés teórico que estas nuevas formas despiertan, puede verse aquí una colección de artículos sobre estos temas; conviene atender la advertencia de los editores de esta publicación:

el ordenador ha transformado los discursos sociales creando nuevos géneros que implican diferentes estrategias de intercambio de información, producción, comprensión y lectura de textos. La comunicación por Internet, última forma de comunicación humana, se ha desarrollado en todos los esferas sociales y, por una parte, ha sustituido, en gran medida, a géneros tradicionales como la carta, el diálogo, la conversación o el debate y, por otra, ha modificado, a su vez, los géneros del discurso de transmisión de conocimientos como los diccionarios y los métodos de enseñanza.
Covadonga López Alonso y Arlette Séré. Nuevos géneros discursivos: los textos electrónicos (2006)

No hay pues motivo de alarma. Para el lingüista, las innovaciones representan más bien la oportunidad de explorar las posibilidades a las que nos conduce el lenguaje, que son en buena cuenta las de la mente humana.

Hay una razón adicional para reclamarle al doctor Barcia. Jibarismo es un derivado de jíbaro. Esta última palabra tiene otros usos que seguro Barcia no ignora. Por un lado, se usó por mucho tiempo para designar a los Shuar, un grupo de habitantes de la selva ecuatoriana y peruana, pero en este caso es en verdad un insulto pues jíbaro es una manera de decir salvaje (los Shuar no admiten que se les llame así). Por otra parte, la palabra designa a los campesinos puertorriqueños y a veces también sirve como sinónimo de persona simple y sin educación, esto es, puede emplearse como insulto aquí también. Usar la expresión jibarismo es, entonces, actualizar una tradición de injuria racial y social.

En el Perú no estamos libres de esa palabra. Encuentro estas declaraciones del entonces Ministro de Trabajo, Juan Sheput:


El Titular de Trabajo respondió duramente a quienes critican su propuesta de reforma laboral de reducir el periodo vacacional de 30 a 15 días [...] "Hay mucho jibarismo, hay jíbaros del análisis que reducen a la mínima expresión algo que es completamente amplio", denunció.
Juan Sheput en CPN Radio, 27 de agosto del 2005

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Comments:
Estimado, le contesto a su pregunta: ¿Por qué si el doctor Barcia se permite usar una forma no sancionada por el discurso prescriptivo no les permite a los demás hacer lo mismo?

1. La derivación está admitida.
2. No hay discurso prescriptivo, hay prescripciones
3. Ud. no puede hacer lo mismo porque no es académico y él sí. Los que escriben "xq" no saben la diferencia entre por qué, porque, porqué; y si no leen ni escriben de otro modo terminarán por no saber más que eso y esto sería dañino para ellos.

Además "jibarismo" no significa bárbaro, a secas, significa reducción contra naturam porque los jibaros reducían por medios químicos las cabezas de sus muertos.

Cuando sea académico abrevie.
s.s.s.q.e.s.m. etc.
J.B.
 
Me hace gracia el comentario anterior.
Primero, "jibarismo" está "admitido" únicamente por el uso que de esa palabra hace la gente. Pero con ese argumento está igual de admitido "xq".
Es falso que quien escribe "xq" no sabe la diferencia entre por qué, porque, porqué---y se le olvidó "por que", es decir, preposición+relativo, que también existe: "el motivo por (el) que me citaste" (el artículo "el" no es obligatorio allí, al menos no según el discurso prescriptivo). Eso es como decir que quien escribe "lima" no conoce la diferencia entre la fruta y la herramienta.
Pero lo más divertido es esto: que solo los académicos pueden alterar el idioma. Me hace tanta gracia.
Y por supuesto que existe discurso prescriptivo. Si no, no podría haber prescripciones---toda prescripción es un enunciado del discurso prescriptivo.
 
Estimado:
1. Claro que existe "discurso prescriptivo" pero el "discurso prescriptivo" no prescribe, sino que lo hacen las "prescripciones", o más exactamente los que las escriben.
2. Ud. como yo sabemos que no es comparable el "bss" de un "sms" con el uso de palabras derivadas o comúnmente aceptadas o inventadas con una justificación. Sería erróneo inventarse una palabra para designar algo que otra ya fijada lo dice mejor, pero cuando quiere expresar algo y no encuentra palabra en castellano, puede bien introducir un barbarismo o una palabra derivada. Para ello tiene que conocer el lenguaje para (a) saber que no existe palabra mejor, (b) utilizar correctamente las reglas de derivación (c) escoger prefijos o sufijos adecuados de las lenguas clásicas, etc.)

Ud. sabe perfectamente que no es lo mismo, que en castellano "besos"
son besos y bss es una abreviatura (1) por vaguería, (2) por desconocimiento, (3) por tontería o (4) por una mezcla de las tres anteriores.

La vaguería, por cierto, es "justificable" si se repite un mismo término constantemente en un mismo escrito o en escritos sucesivos, por ejemplo, escribir "p.e." en vez de por ejemplo, o ud. por usted, etc. por etcétera, etc.

Pero como vd. bien sabe, en muchos casos se trata de ignorantes quinceañeros que no saben escribir de otro modo y el riesgo está (tenga en cuenta que es posible que no todos llegen al dominio de la lengua castellana que usted posee) en que sólo la escriban así, creándose una especie de analfabetismo funcional grave que les impediría escribir correctamente.

No se trata de que sólo los académicos puedan hablar, pero sí que los doctorandos tomen nota, estudien y con el tiempo, hablen.

Un poquito de humildad no le vendría nada mal, no es mala virtud para aprender algo, de lo contrario se quedará con su gran saber para el resto de sus días.

Atentamente

JB
 
J.B, creo que usted está jugando con las palabras, sin ningún resultado interesante. Es obvio que "el discurso" no es una entidad agentiva y que se vuelve agente solo por obra y gracia de sus usuarios. Eso es una perogrullada. Decir que no es el discurso prescriptivo el que prescribe sino que lo hacen las personas que prescriben es como decir que no es el Poder Judicial el que sentencia sino los jueces, que el Congreso no legisla sino los congresistas, que la guerra con Chile no la perdió el Perú sino los peruanos, etc. Como todos sabemos, la metonimia (en este caso, del todo por la parte) es uno de los procesos abstractivos más comunes de la cognición. No veo razones para negarse a abstraer en este caso.

Afirmar que hay "riesgos" en el uso de las abreviaturas en el chat y los celulares es formular una hipótesis; como toda hipótesis, debe justificarse empíricamente. Estudios al respecto hay muchos. He aquí un ejemplo, un trabajo de Joan Mayans i Planells. Su conclusión es:
"el uso habitual de chats, si algún efecto tiene sobre el conocimiento y aplicación del código normativo de un modo general, es de incremento"
Lo mismo dicen TODOS los estudios sobre el tema, y lo mismo dicen TODOS los lingüistas que han investigado el problema. La única manera de afirmar lo contrario es ignorar la evidencia.
 
¿Todos, todos? Yo conozco uno que no. Y ud. también ¿verdad?
JB
 
¿Conoce usted a un lingüista que haya investigado el problema y que opine lo contrario? Le agradecería el dato---y, por si acaso, le recuerdo que el doctor Barcia no es lingüista (sino literato) y que, en todo caso, no ha hecho ninguna investigación específicamente dedicada a este tema.
 
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