Friday, May 09, 2008

 

Personas diferentes, iguales derechos

La palabra autismo sirve para referirse a un conjunto variado de condiciones neurológicas que afectan la posibilidad de interactuar con los demás y comunicarse, además de provocar ciertas conductas repetitivas y varias obsesiones. No todos los autistas se ven afectados de la misma manera---y los diferentes cuadros neurológicos en el espectro del autismo reciben inclusive diferentes nombres (el Síndrome de Asperger, PDD-NOS, entre otros). Desde hace mucho tiempo, el autismo se ha considerado una enfermedad, y ciertamente las personas afectadas tienen patrones cognitivos y conductas bastante diferentes de las otras personas.

En los últimos años, sin embargo, hay un movimiento entre los propios miembros de la comunidad autista (al menos en países desarrollados, donde 3 de cada 500 personas exhibe esta condición) para que se reconozca el autismo no como una enfermedad sino como un rasgo inherente a ciertas personas; una diferencia, no un defecto; esto es, una de las manifestaciones de la neurodiversidad---algo como ser zurdo, que también se consideró una enfermedad en el pasado. La obvia consecuencia es que no habría necesidad de curar nada, sino de hacer que el entorno se adapte a las necesidades de los miembros de esa comunidad. Como era de esperarse, la idea ha suscitado mucha controversia y oposición, especialmente entre los padres de hijos autistas, quienes temen que eso provoque una disminución de los fondos asignados para investigar esta condición y obtener una cura.

No espero aquí resolver el debate, pero sí me gustaría presentarles este interesantísimo video de Amanda Baggs, autista y prolífica bloguera, que es un impresionante alegato en favor del reconocimiento de los derechos de las personas con características cognitivas radicalmente diferentes a las del resto de nosotros. La paradoja que ofrece para nuestra reflexión es impactante: que ella no sea capaz de aprender nuestro lenguaje, nuestra forma de comunicación, se considera un defecto, pero que nosotros no seamos capaces de aprender el suyo se considera natural y normal---curiosamente, como he dicho varias veces, ese es el mismo razonamiento del discurso prescriptivo: si el otro no puede hablar como nosotros, es culpa del otro, y si nosotros no podemos hablar como el otro, es culpa…del otro también (es decir, el discurso prescriptivo es en verdad una instancia del discurso del rechazo a lo diferente).

Oigamos lo que Amanda tiene que decir:




☑ Gracias a Bitácora Lingüística, donde encontré la versión española de este video por primera vez.

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