Sunday, June 18, 2006

 

Deficiente expresión oral en castellano

Como hemos discutido aquí varias veces, todos los seres humanos tenemos la misma capacidad lingüística, todas las lenguas y variedades de lengua que inventan los seres humanos son igualmente complejas, igualmente ricas e igualmente eficientes. No hay lenguas, variedades o registros incompletos, irregulares o deficientes. Esta es una posición sólidamente establecida entre los lingüistas, pero, al parecer, muy difícil de aceptar en otras comunidades académicas. John McWhorter, un sociolingüista, ex profesor de la Universidad de Berkeley y actual investigador en el Manhattan Institute, lo explica así en la primera página de su libro Word on the Street: Debunking the Myth of "Pure" Standard English (la traducción es mía):
Una de las cosas más frustrantes para cualquier lingüista es encontrarse con la falsa pero virtualmente universal impresión de que el mundo está lleno de gente que descuida un habla "propia" y "lógica" en beneficio de formas de hablar descuidadas y llenas de errores, que se consideran actos de negligencia similares a sentarse a la mesa en una postura irreverente o a limpiarse la boca con la camisa. […] Todo lingüista trabaja para convencer a la gente de la falacia detrás de ese punto de vista, basado en uno de los hallazgos fundamentales de la lingüística moderna, a saber, que el lenguaje humano es siempre sistemático, sea en situaciones formales o en situaciones informales. Sin embargo, nuestros amigos, los invitados en nuestras fiestas, o nuestro ocasional acompañante en el almuerzo, raramente son convencidos por esta caracterización del lenguaje. […] Mucha gente sospecha que los lingüistas estamos dejándonos llevar por un cándido igualitarismo en desmedro del rigor científico.
Esa sospecha, es por supuesto, insostenible, como McWhorter no deja de decir, puesto que surge del desconocimiento acerca de los mecanismos generales del lenguaje, y en particular, de la manera como las lenguas se transforman todo el tiempo. En este blog, estamos comprometidos con la tarea que McWhorter asigna a todo lingüista: trabajar por convencer a la gente de que, aparte de las afasias y otras condiciones clínicamente determinadas, no hay variedades deficientes del lenguaje.

En el Perú, la idea de que ciertas personas o ciertos grupos humanos tienen un hablar defectuoso es, desgraciadamente, muy común. He aquí un ejemplo, tomado de un artículo de la revista Revuelta:
El éxito de la candidatura de Fujimori residió en logar [sic] que la mayoría indígena del país se identificara con su condición minoritaria de descendiente de japoneses. Ante su adversario en la contienda de 1990, el novelista Mario Vargas Llosa, Fujimori opuso el aval de su profesión de
ingeniero, no la desacreditada autoridad del hombre de letras, por igual asociada en el Perú con el escritor, el jurista o el diplomático. Y a esto hubo de añadirse su deficiente expresión oral en castellano, compartida por la población hablante de lenguas vernáculas.
José Falconi y Martín Oyata en Revuelta 3, Junio-Agosto del 2006 (requiere subscripción)


Esta afirmación tan peculiar (que no es poco común, sin embargo) nos quiere convencer de que Fujimori tenía (o tiene) una deficiente expresión oral en castellano. Ese ya es un planteamiento prejuicioso, pero se empeora con la idea de que el hablar de Fujimori era compartido por la población de lenguas vernáculas, cuyo uso lingüístico resulta caracterizado entonces también como defectuoso. ¿Tienen los autores en mente a hablantes no nativos de español, que mezclan en su hablar al español con su lengua materna (lo que algunos llaman quechuañol o aymarañol)? Si fuera así, no veo qué sería lo que el habla de Fujimori, un hablante nativo de español, pudiera tener en común con el español de esas comunidades. Quizá se refirieran al llamado castellano andino (que puede incluir, pero no exclusivamente, a hablantes monolingües de un español fuertemente influenciado por las lenguas andinas), pero Fujimori era un hablante de español costeño, limeño para más señas. Incluso si extendiéramos la noción de castellano andino para incorporar el habla popular limeña (un paso que quizá muchos especialistas objetarían), eso haría que los autores estén diciendo que ese castellano, el de la mayoría de los limeños, es deficiente. Cualquiera de estas interpretaciones es inaceptable.

Es obvio que los autores tratan de decir que Fujimori hablaba un castellano popular y que eso jugó un rol significativo en su elección. Pero ¿por qué decir que es deficiente? ¿por qué difundir la idea de que si ellos no pueden hablar como nosotros, es porque son deficientes, pero que si nosotros no podemos hablar como ellos, es porque somos cultos? Espero que sea claro para el lector que esa concepción del lenguaje (y de la gente) es completamente absurda.

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Comments:
El uso lingüístico es como el atletismo: un conjunto de competiciones atléticas, con distintas modalidades, para las que todos partimos con un potencial básico común (un cuerpo y capacidad de correr, saltar...), aunque es esas competiciones no todos tengamos las mismas posibilidades de llegar a la meta y probablemente nadie pueda vencer en todas las modalidades. Lo malo es que se introducen valores jerárquicos desde el momento en que, entre todas esas competiciones, surge una modalidad "reina" y se cree que por no competir en ella no se tiene capacidad y habilidad para competir y vencer en otras.
 
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