Sunday, November 25, 2012
Español como segunda lengua
Friday, February 25, 2011
Photoshopear
Por esa razón, photoshop se ha convertido en el hiperónimo para la actividad que realizamos con cualquiera de los otros programas, y significa simplemente "manipular una fotografía". En inglés (donde photoshop se ha convertido en un verbo pleno: to photoshop, photoshopping, photoshopped, He photoshops his images regularly), este uso es tan común que incluso se ha extendido a retoques no digitalizados de imágenes (donde no hay pixeles, y por lo tanto no se usa ningún programa), creando la expresión manual photoshopping.
Nada extraño hasta aquí, por supuesto, se trata de un procedimiento común en las lenguas. En el español, photoshop ha tenido un impacto similar. Para nosotros, sin embargo, un problema adicional aparece: ¿cómo escribir la verbalización de esa palabra? La RAE no se ha pronunciado todavía, pues el fenómeno es bastante nuevo. Pero las necesidades expresivas de los hablantes no pueden esperar a que ese docto cuerpo académico decida (de hecho, es al revés, la RAE espera a que se forme una tradición de uso relativamente estable antes de pronunciarse). Y claro, por ahora, se usan todas las posibles adaptaciones ortográficas de ese nuevo verbo al español: photoshopear, fotoshopear, fotochopear:
BP promete no volver a photoshopear fotos
BP debió aceptar sus culpas y admitir que photoshopeó una serie de imágenes oficiales de la empresa que mostraban los esfuerzos de la compañía para arreglar el desastre ecológico producido por el derrame de petróleo en el Golfo de México.
Conny Sturn, Fayerwayer.com, julio del 2010
Hemos asistido, toda la semana, al penoso espectáculo de ver a aspirantes al Congreso defender su derecho a malograr la ciudad con sus fotoshopeados rostros. A patalear porque no se les da permiso para generar situaciones de riesgo con enormes carteles que impiden la visión de señales de tránsito.
Patricia del Río, Perú21, 25 de febrero del 2011
La fotochopeada foto oficial del nuevo Presidente
Simón Ergas. Lapollera.cl
De todas estas, la más común parece ser la primera (photoshopear), que respeta la ortografía del nombre original---es la que más resultados nos da en Google, casi 10 veces más que las otras. Pero no sabemos cómo resulte al final, cuando el proceso se estabilice.
Y no será lo único que vaya a cambiar. Empieza a aparecer un uso de esta expresión que ni siquiera requiere que lo manipulado sean imágenes:
Encuestas están "fotochopeadas"
Mira, las encuestas dicen que son fotografías del momento, lo que yo estoy viendo es que son fotomontajes del momento. Son así como lo pendones que se fotochopean para quitar la patas de gallo y verse un poquito más delgadito, es igual que las encuestas, éstas no reflejan la realidad de lo que está pasando. Las encuestas verdaderas son las que tenemos aquí en las calles.
Emilio Arriaga al transcribir la entrevista a Carlos Borruel, El mexicano, 31 de mayo del 2010
En este caso, fotochopear se usa para indicar cualquier tipo de manipulación en la información que se presenta (aunque el componente digital parece ser necesario todavía).
La palabra photoshopear y sus derivados ha entrado por todo lo ancho al español, pero su escritura es aún inestable.
Labels: hiperónimos, ortografía
Wednesday, February 23, 2011
El Señor de Sipán de Wari
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| El Señor de Sipán de Wari |
-Véndame un kolynos.
-¿De qué marca?
-Colgate
Lo que ha ocurrido aquí es que kolynos se ha convertido en el hipónimo que designa a toda la clase de pastas de dientes. Un ejemplo notable lo aportó un candidato presidencial: el Premio Nóbel de la Paz de Literatura (que fue el caso que comentamos en un post anterior) donde Premio Nóbel de la Paz es el hiperónimo de Premio Nóbel. Es evidente que eso le pasa a palabras o expresiones de alta frecuencia (otros casos: googlear en yahoo, una gillete philips, xerocopiar).
Un ejemplo de naturaleza similar lo proporciona este titular:
Cusco: hallan un ‘Señor de Sipán’ de Wari
Un grupo de arqueólogos peruanos encontró la tumba de un jefe principal de la cultura Wari en el departamento de Cusco, reveló hoy el director regional de Cultura de la región, Juan Julio García, quien afirmó que el hallazgo puede cambiar las investigaciones sobre los orígenes de la cultura Inca.
La tumba, situada en Vilcabamba, provincia de La Convención, contiene incrustaciones de oro laminado prehispánico y bienes de plata, oro y cerámica con iconografías de las culturas Wari y Nasca. “Este hallazgo está a la altura del Señor de Sipán y cambiará parte de la historia inca y de la zona”, dijo García.
Perú21, 23 de febrero del 2011
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| El Señor de Sipán (de Sipán) |
Claramente esto indica que se trata de un procedimiento productivo en español---siempre y cuando la expresión sea lo suficientemente frecuente.
Aunque en este caso, como no se trata de las declaraciones de un candidato presidencial, no llamará tanto la atención, ni generará tantas pasiones desencaminadas.
Labels: discurso prescriptivo, hiperónimos
Monday, February 21, 2011
La mayoría
Sin embargo, es claro que no se puede dejar que la ambigüedad campee a sus anchas en nuestros enunciados. Quien escribe, quien habla, tiene la responsabilidad de hacer que su interlocutor entienda su mensaje de la manera apropiada. Eso precisamente constituye una de las características cruciales del buen hablar o del buen escribir: que sepamos controlar los sentidos de nuestro texto. Un texto, toda pieza de lenguaje, naturalmente produce numerosos sentidos, sin que el hablante tenga que hacer otra cosa más que hablar. La eficiencia al hablar o escribir no consiste en producir esos sentidos (que vienen gratis), sino en conducirlos hacia una meta coherente. Para hablar o escribir bien, no es necesario (y ciertamente, no es suficiente), que nos pasemos la vida identificando arbitrarias marcas gramaticales como buenas o malas; lo que es indispensable es que sepamos combinar nuestras expresiones de manera que formen un todo armonioso de sentido.
Por supuesto, hay ocasiones en que las expresiones se dejan como ambiguas a propósito, para insinuar una idea sin necesidad de decirla directamente. La campaña electoral es el escenario ideal para ese tipo de estrategias, por supuesto. Me permito poner un ejemplo un poco escondido.
La palabra mayoría tiene en español (al menos) dos sentidos relacionados pero distintos. Puede referirse a una cantidad que representa más de la mitad del total; por ejemplo, si hay seis candidatos y 100 votos en total, y uno de los candidatos obtiene 51 votos, entonces podemos decir que ha recibido la mayoría de los votos. Este sentido se recoge de manera más precisa en la expresión mayoría absoluta.
Pero, también puede referirse a la cantidad mayor, en relación con otras cantidades menores que constituyen el total. En nuestro ejemplo de seis candidatos y 100 votos, si un candidato recibe 40 y los otros se reparten el resto sin que ninguno alcance los 40, entonces también podemos decir que el candidato con 40 ha recibido la mayoría de los votos, en el sentido de que ha recibido la mayor cantidad de votos. La expresión mayoría relativa recoge este segundo sentido más precisamente.
Si la expresión mayoría es ambigua, entonces se puede en efecto usar en cualquiera de esos dos sentidos, sin que se le acuse al usuario de ningún defecto gramatical o mal uso léxico. Pero mantener la ambigüedad no es inocente.
En el titular del diario Diario16 que ilustra el post, se dicen dos cosas. En el titular grande se lee:
44% cree que Toledo ganará.
En letras más pequeñas se puede leer también (hacer click en la imagen para ampliar y ver mejor el gorro):
Mayoría piensa que candidato de Perú Posible será nuevamente Presidente
Claramente, no se trata del primer sentido, el de mayoría absoluta, sino más bien del segundo sentido, el de mayoría relativa. No hay duda de que las necesidades del espacio son angustiantes en un diario, especialmente si se trata de los titulares. Pero si se tiene en cuenta que la primera vuelta en el Perú se gana con mayoría absoluta y que Toledo está todavía lejos de esa meta, al menos es razonable preguntarse cuál es el sentido último de ese titular.
Es posible, incluso es lo más probable, que se trate simplemente de una estrategia para ahorrar espacio. Pero eso precisamente confirma lo que decía al principio: la ambigüedad surge naturalmente en el uso lingüístico, sea que nos lo propongamos o no. La tarea de escribir bien, la responsabilidad al hablar, consiste no en producirla, sino en controlarla, encauzarla, darle una meta. Cuando descuidamos eso, aunque sea por atender otras necesidades urgentes, como en este caso, es que nuestro discurso se vuelve menos eficiente---por supuesto, también existe la posibilidad de que se trate de una ambigüedad deliberada; si es así, el problema no es la eficiencia, sino la responsabilidad.
Labels: buen hablar
Monday, January 24, 2011
Hablemos en castellano
Ofrezco este post a la memoria del maestro Luis Jaime Cisneros (1921-2011),
quien dedicó su vida a mostrarnos por qué las palabras sí importan
No creo que nadie que haya meditado mínimamente al respecto dude de que la prescripción se emplee como una herramienta para controlar el discurso, y en consecuencia, para generar significados en favor de una posición (política, moral, filosófica...) y en detrimentro de otra. La normativa busca obligarnos a preferir una forma lingüística frente a otra, no sobre la base de su eficacia comunicativa, sino a partir de su pretendida naturaleza superior, la que raras veces se molesta en justificar. En la práctica diaria del hablar, sirve como filtro (inútil) de formas nuevas, como un (vano) corsé de la creatividad lingüística, como un intento (fallido) por mantener a raya la variación. Pero aunque no tenga éxito en detener la novedad, la creatividad, la diversidad lingüística, sí proporciona un proyectil eficaz a la hora de desprestigiar a una persona, una posición política o una idea que no nos gusta por alguna otra razón. Si ocurre que la persona con la que estamos debatiendo, o a la que estamos criticando, dice o escribe algo que puede ser identificado como una violación prescriptiva, entonces casi nadie vacila un segundo al atribuirle a esta persona toda la falta de educación, instrucción, inteligencia, habilidad, que sea el caso, descalificando en consecuencia su opinión, sus ideas, sus razones. El debate se desplaza, entonces, de la racionalidad de sus propuestas, hacia la puntillosidad de su ortografía, la pureza de sus expresiones, o la incorrección de sus anacolutos. Esta es una práctica que hemos identificado numerosas veces en este blog.
En una palabra, la prescripción busca convertir en una falta moral el empleo de una forma lingüística diferente.Y en consecuencia, hace de la forma prescrita una alternativa moralmente superior.
Tiene tal fuerza el mandato moral creado por la prescripción, que es capaz de imponerse sobre otras obligaciones morales.
Un ejemplo en este último sentido nos lo proporcionan las recientes declaraciones de Monseñor Luis Bambarén, quien fuera presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, miembro observador de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, y que ha recibido numerosos reconocimientos por su trabajo en defensa de los derechos humanos:
por qué hablan tanto de gay, gay, gay, hablemos en castellano, en criollo, maricones, así se dice, ¿sí o no? entonces pues, hablemos clarito
Monseñor Luis Bambarén, entrevista televisada (2:01)
Lo que dice Monseñor Bambarén es muy interesante: gay es una palabra extranjera y eso la hace, según él, inapropiada para ser usada en castellano; la palabra que propone en su lugar es maricón. Por supuesto, Monseñor Bambarén no ignora que maricón sea un insulto; es más, precisamente por eso hace la propuesta: al imponer maricón en lugar de gay lo que está sugiriendo es que mantengamos el matiz reprobatorio en la referencia hacia ese grupo de personas, que les increpemos su modo de ser de manera reiterada y cotidiana (de allí lo de hablemos clarito). Lo interesante de esta sugerencia es que está enteramente basada en un enunciado prescriptivo: que no debemos introducir formas extranjeras cuando hablamos en castellano. La fuerza mágica de la prescripción se revela en toda su gloria: es preferible evitar extranjerismos antes que evitar insultos.
Y es necesario anotar que no es el caso que Monseñor Bambarén crea que se deba insultar a diestra y siniestra: el resto de la entrevista está dedicada a exponer razonables propuestas e invocaciones para evitar insultos en la campaña electoral en curso (pero, aparentemente, es necesario hacer una excepción si de evitar un extranjerismo se trata).
¿Por qué decimos gay si ya existe maricón en castellano? Pues porque hemos adoptado el término recomendado en inglés para evitar el uso de un insulto. No es el caso que gay se pueda traducir como maricón, porque gay no es necesariamente un insulto en inglés (la palabra inglesa que corresponde a maricón es faggot, considerado un grueso insulto). En otras palabras, no teníamos en español un término para referirnos informalmente a esas personas sin insultarlas. Por eso adoptamos gay---por supuesto, existe la palabra homosexual, que es, tanto en inglés como en español, más bien formal.
Curiosamente, la palabra sí existe en el castellano desde antiguo, proveniente del provenzal gai (alegre), pero derivó en gayo (fem. gaya) que significa precisamente vistoso, alegre, el mismo significado que en inglés, pero sin connotación sexual. En inglés mismo, la connotación sexual no siempre estuvo allí ni tuvo siempre el mismo contenido. Incluso en los años 20 y 30 del XX, la década final del siglo XIX (1890-1899) se llamaba regularmente los Gay Ninities (los alegres noventas), para indicar que fue una década de abundancia y despilfarro. En 1934, la película The gay divorcee (La divorciada alegre), cuyo poster empieza el post, retrataba a una mujer que busca que se le acuse de infidelidad (heterosexual) para poder divorciarse de su marido. No es hasta los años 40 que la palabra empieza a ser un eufemismo para indicar homosexualidad. Hoy ya no es un eufemismo, sino que neutralmente denota esa condición.
La adopción de la palabra inglesa gay es, entonces, el resultado de un largo proceso en el que un nuevo concepto se configura: la idea de que es posible referirse a ese grupo de personas sin insultarlas. Tanto en inglés como en español (y otras muchas lenguas). Quizá por eso la Real Academia Española la ha incluido ya en su diccionario. Es, oficialmente, buen castellano.
Monseñor Bambarén ha dejado más clara su posición:
"Quiero recalcar que no ha sido en plan de ofender, sino es que rechazo el termino gay".En otras palabras, confirma que estaba cuestionando el uso de un extranjerismo, es decir, formulando un enunciado prescriptivo.
Monseñor Bambarén, 25 d enero del 2011.
Labels: discurso prescriptivo
Friday, December 10, 2010
El Premio Nobel (Nóbel) (de la Paz) en Literatura
Entre los muchos que han expresado su satisfacción por el reconocimiento al escritor peruano ha estado Alejandro Toledo, expresidente de la República. Lo ha hecho con estas notables palabras:
el enorme logro, ese privilegio que Mario Vargas Llosa regala con su pluma, con su talento, al Perú al lograr el Premio Nobel de la Paz en Literatura
Alejandro Toledo, entrevista televisada Dic, 2010 (0:20)
Dos cosas salta a la vista, una más fácil de percibir que la otra. Comencemos por la más oscura. Si escuchamos la entrevista:
descubrimos que Toledo, como casi todos los peruanos, y la mayoría de los hispanoablantes, pronuncia [nóbel], es decir, pronuncia el nombre del premio con acento grave y no con acepto agudo [nobél]. Si esto al lector no le parece digno de mención, es porque no ha leído la entrada correspondiente del Diccionario Panhispánico de Dudas de la RAE:
Nobel. 1. Nombre de los premios instituidos por el químico sueco Alfred Nobel. En su lengua de origen, el sueco, es palabra aguda ([nobél]), y así se recomienda pronunciarla en español, a pesar de que la pronunciación llana [nóbel] está muy extendida, incluso entre personas cultas.Lo que la RAE (de la cual Vargas Llosa es miembro numerario) nos dice allí que es incorrecto pronunciar la palabra de manera grave [nóbel] sino que hay que pronunciarla aguda [nobél]. Además nos dice que esto es lo recomendable inclusive si contradice la forma de hablar de las personas cultas. Ciertamente las personas que pronuncian esta palabra grave [nóbel] son de lo más cultas, tanto que inclusive son miembros de la RAE, como por ejemplo...Mario Vargas Llosa, quien puede ser oído aquí (minuto 0:35) pronunciando [nóbel] y no [nobél]:
Diccionario Panhispánico de Dudas
Es decir, lo que la RAE nos dice es que debemos hablar de una manera que es tan ajena a la realidad, que ni sus propios miembros hablan así.
Y los efectos de esta recomendación no se limitan a la pronunciación. Tiene un efecto ortográfico. Si la palabra se fuerza a ser aguda [nobél], entonces no debe escribirse con tilde (las palabras agudas solo llevan tilde cuando terminan en -n, -s o vocal). Debemos escribir, pues, Premio Nobel. Pero como en la realidad pronunciamos una palabra grave [nóbel], en cumplimiento con la regla académica según la cual las graves deben llevar tilde cuando terminan en consonante que no sea -n o -s, deberíamos escribir Premio Nóbel.
La recomendación de la RAE, entonces, no solamente nos condena a no hablar como miembros de la RAE ni como ganadores de Premio Nobel, sino que nos fuerza a cometer una violación de las reglas de acentuación---lo que nos muestra, una vez más, que el discurso prescriptivo es, de hecho, un escollo si queremos apoyarnos en la intuición del estudiante al enseñarle las reglas ortográficas.
La segunda peculiaridad de la felicitación de Toledo a Vargas Llosa es más visible. El expresidente llama al galardón: Premio Nobel de la Paz en Literatura.
Contrario a lo que podría pensarse a la primera impresión, no se trata de un galimatías, sino del uso de un procedimiento relativamente normal en español (y otras muchas lenguas), a saber, la creación de un hiperónimo a partir del nombre de una de las palabras hipónimas. Por ejemplo, si tomamos la clase de palabras reunidas bajo la denominación dentífrico encontramos palabras como: kolynos, colgate, dento, etc. Todos estos son hipónimos de dentífrico, que es el hiperónimo. Ahora bien, ocurre que, a veces uno de los hipónimos asciende a hiperónimo; por ejemplo, un diálogo del siguiente tipo no es raro (gracias a Joe Tovar por el ejemplo original):
-Véndame un kolynos.No es que los interlocutores no saben de lo que están hablando, sino que para ambos kolynos se ha convertido en el hiperónimo, y designa no solamente a una marca en particular sino a toda la clase. Estas situaciones no son raras. Encontramos expresiones como una gillete philips e incluso googlear en Yahoo. En ninguno de estos casos podemos decir que el hablante es ignorante o que hay algo que ignora. Al contrario, se trata de un procedimiento creativo, innovador. Se está creando conocimiento.
-¿De qué marca?
-Colgate
Y por supuesto, eso es lo que está pasando en Premio Nobel de la Paz en Literatura, donde Premio Nobel de la Paz se convierte en el hiperónimo del resto de los otros Premios Nobeles, en efecto equivalente a Premio Nobel.
Es más, no se trata de una innovación de Toledo, sino de un procedimiento más general, pues hay otras instancias, en otros hablantes. Aquí algunos ejemplos:
El ganador del Premio Nobel de la Paz de Literatura, Gabriel García Márquez, regresó a su país natal, Colombia, tras dos años de exilio voluntario en México.
La Prensa, 9 de abril del 2008
Ramón y Cajal, el científico español que ganó el premio nobel de la paz en medicina y psicología.
Indice Histórico Español. Universidad de Barcelona. Centro de Estudios Históricos Internacionales. p. 296
El Dr. Jacinto Convit de Venezuela (1913) es un experto de renombre en lepra y en enfermedades tropicales. [...] Su ardua labor en esta área, condujo a ser nominado al Premio Nobel de la Paz en Medicina en 1988.
Página de la Organización Mundial de la Salud
Uno podría imaginar que estos hablantes han cometido un error de contenido, y creen que los galardonados han recibido efectivamente el Nobel de la Paz. Para que eso sea un error de contenido, el que dice la frase tendría que creer que Ramón y Cajal no hizo ningún descubrimiento médico sino que hizo una labor de pacificación en la medicina (que evitó una huelga de hospitales, por ejemplo). Lo mismo con Toledo: tendría que creer que Vargas Llosa no es un escritor sino un pacificador de literatos (un mediador de polémicas literarias, digamos). Pero el contexto claramente descarta esa interpretación.
Estamos, pues, ante una innovación en marcha, la creación de Premio Nobel de la Paz como hiperónimo de Premio Nobel. No sabemos cuál será su futuro, por supuesto. Eso, como la propia RAE sostiene, depende exclusivamente de los hablantes.
Labels: discurso prescriptivo, hiperónimos, rae, vargas llosa
Thursday, November 11, 2010
Sonar
Se trata del análisis que Marco Aurelio Denegri hace de una novela del escritor Santiago Roncagliolo. Nada diré de los méritos académicos de ese análisis, o si es crítica literaria apropiada o no (al respecto ver el post de Gustavo y la discusión en los comentarios). Mi interés aquí es más modesto. Me limitaré a mostrar que el fastidio del señor Denegri por ciertos usos lingüísticos no tiene ninguna justificación.
Como puede verse en el video, una de sus quejas es que Roncagliolo emplea el verbo sonar de una manera que Denegri juzga inapropiada. Por ejemplo, observa (en el minuto 11:35) que en la página 124 de la novela se dice de algo que "[esto] sonaba lo suficientemente repugnante" y que debió decir "era lo suficientemente repugnante".
¿Por qué considera Denegri que esa expresión es inapropiada? Él mismo nos ofrece la razón (en el minuto 10:05): "sonar es emitir o producir un sonido"; se sigue de allí que cualquier empleo diferente de sonar debe juzgarse impropio---"el autor de que se trata tiene notoria preferencia por el verbo sonar y lo usa repetidas veces, y las más de ellas, con impropiedad", nos dice Denegri (en el minuto 9:45).
La pregunta es, por supuesto, de dónde ha sacado Denegri que ese es el único uso posible de sonar.
Uno podría sospechar que ha sacado esa idea del diccionario. Pero si uno va a la entrada de sonar, del Diccionario de la Real Academia Española (o de cualquier otro diccionario suficientemente serio), encuentra que allí hay hasta once diferentes definiciones de ese verbo. Una de ellas es:
4. intr. Dicho de una cosa: Tener visos o apariencias de algo. La proposición sonaba a interés y la aceptaron.Uno podría ser un ultradenegrista y decir que, según el DRAE, ese empleo de sonar es apropiado para las cosas y no, digamos, para las personas, y que las otras quejas de Denegri son válidas. Por ejemplo no es claro si esa definición permite "Max intentó sonar paternal" (minuto 10:45).
La falta de claridad surge por el empleo de "cosas" en la definición. El DRAE ejemplifica el uso de la definición 4 con esta oración: La proposición sonaba a interés y la aceptaron. Eso nos permite deducir que las proposiciones (que son actos del decir) cuentan también como “cosas”. Leyendo constructivamente (una posibilidad para cualquier texto normativo) eso significa que la definición 4 de sonar también autoriza usos como "Max intentó sonar paternal", porque en esas expresiones se expresa en verdad que Max intentó que lo él que dice sonara paternal. En otras palabras, en la novela, al emplear sonar, el autor usa “Max” como una metonimia por “lo que dijo Max”. Eso en todos los otros casos mencionados por Denegri.
Incluso si uno rechaza la lectura constructivista y prefiere una lectura literalista del DRAE, todavía puede preguntarse por qué Denegri no se dedica a corregir el diccionario en vez de a corregir a los hablantes (y mal). E incluso si uno cree que el diccionario es un libro sagrado e inmutable, todavía puede preguntarse por qué no dedica sus energías a criticar el excesivo uso de una metonimia en la novela, lo que estaría más en tono con una crítica literaria.
Parece claro, pues, que Denegri se está inventando un empleo presuntamente incorrecto, con el puro afán de poder señalarlo. Al hacerlo, se instala como autoridad en el empleo del lenguaje, como juez que decide quién habla bien y quién habla mal, como un oráculo al que hay que consultar para que descifre los arcanos de lo correcto. Pero esa es precisamente la movida mítica: la invención de un misterio. Eso quiere decir que el análisis del señor Denegri no solamente está equivocado en su contenido específico sobre sonar, sino en la pretensión central de reclamar porque las palabras se usan de manera diferente a un modelo imaginario, inventado. Es ese recurso a la autoridad del mito el que debe ser rechazado.
No hay nada místico, sin embargo, acerca del funcionamiento del lenguaje: la lengua es un código, es el código que naturalmente crean los seres humanos cuando se comunican. Un código en constante actualización y recreación, cuyas reglas dependen exclusivamente de sus usuarios. Son los hablantes quienes han establecido la norma de que sonar puede significar "tener visos o apariencias de algo". Y así funciona, sea que lo registre el diccionario o no. Cuando alguien le reclama a un hablante por su uso de sonar, es como si le reclamara al planeta Marte por ser rojo (o peor, por ser comunista).
Contra lo que creen algunos comentaristas en el post de Puente Aéreo, ciertamente no hay nada en lo que Denegri dice sobre el lenguaje que contribuya de alguna manera a mejorar la calidad educativa o de vida de las personas, o a integrar mejor a las personas---aunque sí existen muchas cosas básicas que hacer para contribuir con los hablantes en el control de sus discursos: estrategias para vincular razonamiento y expresión, mecanismos para usar y reconocer expresiones nuevas, promover la lectura creativa del diccionario, etc., pero a nada de ello contribuye el análisis que hace Denegri.
La actitud prescriptiva surge de una falta de comprensión de cómo funciona el lenguaje. Es un proceso natural, pero que debe ser entendido apropiadamente si realmente se quiere que los diversos grupos de una comunidad se entiendan entre sí. La lengua común es el resultado de la integración, no al revés.
Labels: Denegri, discurso prescriptivo
Thursday, November 05, 2009
Por qué Cuzco
Labels: ortografía
Saturday, September 12, 2009
200 AÑOS CON DARWIN
2009 es, en todo el mundo, el año de Darwin: se cumplen 200 años de su nacimiento y 150 desde que se publicó su libro más importante, El origen de las especies. Desde entonces, sus investigaciones y propuestas han influido en prácticamente todas las áreas de la cultura actual. Por ello, el Centro Cultural Peruano Británico y la Pontificia Universidad Católica del Perú han organizado una serie de actividades que conmemoran la obra de este ilustre naturalista e intelectual británico, entre mesas de divulgación, mesas especializadas y conferencias magistrales. Estas se realizarán durante la primera quincena de septiembre en el local del Centro Cultural Peruano Británico y el Auditorio de Humanidades de la PUCP. Participarán más de treinta académicos peruanos especializados en muchas de las ciencias en que la influencia de Darwin ha sido más relevante, como Antropología, Biología, Sociología, Genética, Geografía, Etnobotánica, Filosofía, Lingüística, Neurología, Psicoanálisis, Psicología, Psiquiatría y Teología. Se adjunta el programa completo de las actividades.
Pueden ver el programa aquí.
Labels: darwin
Saturday, August 08, 2009
Lengua y Sociedades en el Antiguo Perú
VII Simposio Internacional de ArqueologíaLengua y Sociedades en el Antiguo Perú: hacia un enfoque interdisciplinario
Del 28 al 30 de agosto del 2009
En el último cuarto del siglo pasado, los estudios de lingüística andina alcanzaron un alto grado de desarrollo echando por tierra algunos conceptos que hasta entonces se tenían como verdades consagradas, particularmente en relación con la historia y evolución de las lenguas más importantes del antiguo Perú: el quechua, el aimara, el puquina y el mochica. Si bien tales estudios buscaron, desde un inicio, correlacionar los hechos lingüísticos con los eventos histórico-culturales propios del área andina, dicho esfuerzo se hizo, siguiendo la vieja práctica del trabajo compartamentalizado, sin contar con la participación de los estudiosos de las disciplinas afines, en especial la arqueología y la etnohistoria, cuyos practicantes permanecieron, por lo general, ajenos a los avances verdaderamente espectaculares en el terreno lingüístico. Hacía falta, entonces, entablar el diálogo interdisciplinario y reunir a los especialistas de las disciplinas mencionadas para aprender los unos de los otros con el objeto de llegar a establecer consensos y señalar coincidencias en aspectos fundamentales relacionados con el pasado histórico-cultural de los pueblos andinos. Convocados varios especialistas de diversos países para ese fin en el simposio «Arqueología y lingüística en los Andes», llevado a cabo en el McDonald Institute for Archaeological Research de Cambridge (2008), el VII Simposio Internacional de Arqueología PUCP, que lleva por título «Lenguas y sociedades en el antiguo Perú: hacia un enfoque interdisciplinario», es la continuación del primero, esta vez con el objeto de debatir ampliamente sobre tópicos de interés común a ambas disciplinas que todavía permanecen reacios a ser tratados de manera integral y consensuada.
Coorganizadores
Dr. Peter Kaulicke
(Pontificia Universidad Catolica del Peru, Departamento de Humanidades)
Dr. Rodolfo Cerrón-Palomino
(Pontificia Universidad Catolica del Peru, Departamento de Humanidades)
Dr. Paul Heggarty
(University of Cambridge, McDonald Institute for Archaeological Research, Reino Unido)
Dr. David Beresford-Jones
(University of Cambridge, McDonald Institute for Archaeological Research, Reino Unido)
Coordinador adjunto
Rafael Valdez
(Pontificia Universidad Catolica del Peru, Departamento de Humanidades)
Informes e inscripciones
Oficina de Eventos y Viajes
Av. Universitaria 1801, San Miguel
Teléfonos (511) 626 2000 anexos: 3262, 3263 y 3266
Fax (511) 626 2845
aycdeventos@pucp.edu.pe
www.pucp.edu.pe/simposio/arqueologia
Lugar
Auditorio de la Facultad de Derecho
Pontificia Universidad Católica del Perú
Av. Universitaria 1801, San Miguel
Monday, July 13, 2009
Teníanos
pierda el tiempo escribiendo necedades [...] llorando por los pobrecillos indiecillosLa frase es terrible por varias razones. En primer lugar, porque presupone que llorar por las desgracias ajenas es una necedad. O más exactamente, asume que preocuparse por las desgracias de ciertas personas es una necedad. O incluso peor, parece suponer que aquellos a quienes el texto llama los pobrecillos indiecillos no son personas, o al menos, no son personas por cuyas desgracias valga la pena preocuparse. Tal premisa debe ser, por supuesto, rechazada tajantemente. Es perfectamente legítimo defender a quienes son agredidos, especialmente cuando esas agresiones forman parte de un discurso más amplio de discriminación y apartamiento (discurso al que esas expresiones también pertenecen, como claramente muestra el epíteto subrayado en azul).
La segunda premisa del comentario es igualmente peculiar. Implícita en esas frases está la idea de que yo escribo este blog meramente para defender a ciertos grupos, para hacer política, digamos. Pero eso no es lo que aquí hago. Al contrario, uno de los propósitos centrales de este blog es denunciar el uso interesado que se hace de la idea de "corrección" lingüística; es decir, se trata de criticar el abuso de ciertas afirmaciones pseudo-lingüísticas, abuso llevado a cabo con fines evidentemente políticos y/o discriminatorios. El incidente Supa-Correo es bastante claro al respecto: el diario censura la forma de hablar de la congresista simplemente para ridiculizar a una adversaria política.Pero Correo no es el único que actúa así. Ni las víctimas son siempre las personas menos favorecidas o los congresistas de oposición. Por ejemplo, el fin de semana pasado, el columnista César Hildebrandt escribe esto sobre el recién nombrado Primer Ministro:
Velásquez Quesquén, que dice “teníanos” cuando quiere decir “temíamos” y persiste en decir “teníanos” cuando quiso decir “teníamos” [...] Y es que Velásquez Quesquén da vergüenza. No sólo es su ignorancia moldeada a la sombra de los algarrobos [...]La estrategia es la misma: si una persona habla diferente, entonces es un ignorante. Y la mirada de desprecio étnico no es más tenue: a la sombra de los algarrobos es una clara alusión al origen norteño del Primer Ministro, a su apellido mochica (Quesquén) y al color de su piel (nótese además que el título del artículo es "Vienen tiempos oscuros").
César Hildebrandt. Vienen tiempos oscuros. La Primera 11 de julio del 2009
No he podido encontrar ningún video, audio o texto donde Javier Velásquez Quesquén use esas expresiones (agradecería que alguien me los haga llegar), pero por supuesto no lo pongo en duda. El cambio de teníamos a teníanos es una instancia de un interesantísimo proceso al interior del español, cuyo alcance no se conoce del todo, pero que ya ha despertado la atención de los lingüistas más notables.
La idea central es la siguiente: no solo existe concordancia entre el sujeto y el verbo (como en Nosotros vimos, donde el sufijo -mos expresa la concordancia con el sujeto Nosotros), sino que además existe concordancia entre el verbo y el objeto (como en En el espejo nos vimos a nosotros mismos, donde el clítico nos expresa la concordancia con el objeto a nosotros mismos). Noten que -mos y nos no solo se pronuncian de manera muy parecida sino que cumplen un rol sintáctico muy similar también: ambos expresan la concordancia entre el verbo y sus argumentos. En consecuencia, surge la posibilidad de intercambiarlos, produciendo formas como hacíanos, pensábanos, teníanos... Un proceso que se está haciendo regular en muchos dialectos, y que ha llegado inclusive a los grupos con educación universitaria.
Lo notable en teníanos es que un clítico (nos) puede comportarse como un sufijo (-mos): esto refuerza la idea de que existe una estrecha relación entre los clíticos y la concordancia. Incluso más interesante, el fenómeno no se limita simplemente al intercambio entre estas dos formas. Existen otros fenómenos similares, que pasan más desapercibidos pero que son también fruto del mismo proceso de reordenamiento de los marcadores de concordancia que ciertos dialectos del español parecen estar atravesando .
Por ejemplo, cuando se juntan en forma sucesiva los dos elementos, los sufijos verbales y los clíticos, el sufijo de plural salta del verbo al clítico, como en: véndanlo > véndalon. En este caso, -n, que expresa plural en el verbo se pasa al lado del clítico, sin alterar el significado (es decir, sigue siendo algo como "ustedes vendan eso" y no algo como "usted venda esos"). En forma similar, la marca de plural del primer clítico se salta al segundo clítico cuando hay dos en secuencia, como en: véndanoslo > véndanolos (y en ambos casos quiere decir "véndanos usted eso" y no "véndanos usted esos").
Otro caso, ampliamente extendido en el español, es la aparición de una marca de plural en el clítico de objeto directo, cuando esta corresponde semánticamente al objeto indirecto. Por ejemplo, cuando decimos "Les vendí el carro", el objeto directo es el carro (que está en singular) y el objeto indirecto es el clítico Les (en plural). Si queremos expresar lo mismo usando dos clíticos, Les se cambia a Se y el carro debería ser reemplazado por lo, produciendo la secuencia Se lo vendí, queriendo decir "Les vendí el carro (a ellos)". Sin embargo, esto no es lo que normalmente ocurre; más bien la secuencia que se produce en muchos dialectos del español es Se los vendí, es decir, con la marca de plural en el objeto directo los, cuando en verdad el objeto directo es singular (Se los vendí, en este caso, todavía puede querer decir "Les vendí el carro" y no solamente "Le vendí los carros" o "Les vendí los carros"). La razón para el salto parece clara: el clítico se no puede recibir plural (no se dice *Ses lo vendí) , así que -s se salta al clítico de objeto directo lo: Se los vendí. Este fenómeno es un procedimiento bastante general en el español latinoamericano, extendido hasta las clases más cultas y educadas---el profesor José Luis Rivarola, miembro de la Academia Peruana de la Lengua, ha dedicado un pequeño pero ilustrativo artículo sobre el uso de esta alternacia en las novelas de Mario Vargas Llosa (ver: Rivarola (1985) Se los por se lo. Lexis 9:239-244).
El teníanos del Primer Ministro no es pues fruto de ignorancia alguna. Al contrario, son quienes lo denuncian como tal quienes ignoran que forma parte de un proceso general que revela complejas relaciones estructurales entre los morfemas de concordancia verbal, tanto sufijos como clíticos---para un análisis de la enorme importancia teórica de estos procesos, los interesados pueden leer este artículo de dos profesores de MIT: James Harris and Morris Halle (2005) Unexpected Plural Inflections in Spanish: Reduplication and Metathesis. Linguistic Inquiry,36:2. Los fenómenos mencionados anteriormente están ampliamente extendidos en Latinoamérica (de México a Chile) y algunos incluso se presentan en ciertas regiones de la Península Ibérica.
César Hildebrant no es el único en emplear el señalamiento de una diferencia gramatical como herramienta para la ridiculización de un adversario político, en este caso Velásquez Quesquén. El blogger Marco Sifuentes hasta llega a proponer "Teníanos" como una chapa para el Primer Ministro:
El popular “Teníanos” (esa chapa es fina) como premier hubiera sido impresentable [...]Esto no es diferente de burlarse de la forma de hablar de la congresista Supa. Que Supa sea de la oposición y Velásquez Quesquén sea oficialista no autoriza a nadie a burlarse de su forma de hablar. De lo contrario, estamos cometiendo la misma falacia del comentario anónimo que mencionamos al principio, solo que al revés. Estaríamos diciendo que solo podemos "llorar por los pobrecitos indiecillos", y por nadie más. Eso no es menos prejuicioso y discriminador que su contrario. La actitud adecuada consiste precisamente en reflexionar acerca del hecho de que los hablantes tienen diferentes formas de expresión, y que no todos van a hablar exactamente como nosotros. Debemos comprender que quienes hablan diferente lo hacen siguiendo procesos y reglas que son tan complejas como las reglas y procesos que nosotros seguimos en nuestra forma de hablar. Que hablar diferente no es una forma de ignorancia. Es, de hecho, un saber, una forma de conocimiento, tan rico y complejo como el nuestro.
Marco Sifuentes. Utero, 7 de julio del 2009
[...] Manolo Rojas (a) “Teníanos” (a) “Velásquez Quesquén” no será premier sino “quemier” [..] Teníanos, más que jorgista o mulderista, es alanista.
Marco Sifuentes, Utero, 11 de julio del 2009
No tendríamos que burlarnos del Primer Ministro porque, como muchos otros de nuestros compatriotas, dice teníanos en vez de teníamos. Al contrario, lo mismo que en el caso de la congresista Supa, tendríamos que alegrarnos de que quien pertenece a estos grupos generalmente fuera de la escena oficial (como su forma de hablar claramente revela), alcancen posiciones que les permiten incorporar su punto de vista en la administración del poder---todo eso, por supuesto, sin perjuicio de la necesaria crítica y denuncia política, que debería hacerse sin recurrir a los lamentables mecanismos que aquí condenamos.
Labels: discurso prescriptivo
Wednesday, May 06, 2009
Las lenguas del Perú
Labels: castellano del perú, conflicto lingüístico, pucp, quechua
Tuesday, April 28, 2009
Pronunciamiento de los lingüistas de la PUCP
Pronunciamiento de los profesores de la Sección de Lingüística de la
Pontificia Universidad Católica del Perú
A LA OPINIÓN PÚBLICA
Frente a la reciente publicación, en un diario local (Correo, 23/4/09), de apuntes personales redactados por la congresista Hilaria Supa durante un debate en la sede del Congreso, los profesores de la Sección de Lingüística de la Pontificia Universidad Católica del Perú expresamos a la opinión pública lo siguiente:
1. Existe una sustancial diferencia entre los apuntes personales, como un género especial de la lengua escrita, y otros textos de índole formal, que suponen un trabajo específico de elaboración y revisión. Esta distinción refleja la versatilidad de los redactores, quienes son capaces de distinguir entre diversas formas del código según el contexto en que la escritura se produce. Así, un redactor puede estar en condiciones de escribir a un amigo un mensaje electrónico en un registro coloquial y, minutos después, elaborar un artículo académico en un registro formal. Por tanto, desde el punto de vista lingüístico, es engañoso juzgar el manejo de la escritura que tiene un redactor sin tomar en cuenta esta distinción de géneros y registros.
2. Las faltas de ortografía y redacción contenidas en el texto fotografiado por Correo son expresión de la base fonológica y gramatical que la congresista Supa posee en virtud de su lengua materna, el quechua. Esta base genera, como es natural, una influencia en la adquisición del castellano como segunda lengua. Este tipo de influencia es común entre los bilingües quechua-castellano, quienes, en su gran mayoría, no han podido consolidar su aprendizaje del segundo idioma en condiciones apropiadas, como las que podría brindar la educación intercultural bilingüe, por razones políticas y económicas. Por tanto, no se puede juzgar la competencia en la escritura castellana de la congresista Supa como una dimensión independiente de su condición de quechuahablante, y hacerlo constituye una manipulación de los hechos lingüísticos.
3. Los problemas de ortografía propios de los bilingües, como el cambio de las vocales i/e y u/o y las faltas de concordancia, constituyen elementos importantes de un estereotipo acerca de los quechuahablantes que se ha generalizado en una sociedad jerarquizadora como la peruana. Este estereotipo consiste en pensar que dichos hablantes son, por necesidad, individuos carentes de inteligencia, cultura y educación, individuos que pueden ser calificados, en suma, de personas ignorantes. De este modo, a partir de las faltas mencionadas, Correo infiere que la congresista Supa posee las características descritas, lo que queda reflejado en el titular de portada “¡Qué nivel!” (Correo, 23/4/09) y en la columna de su director (24/4/09), en la que afirma: “Tocábamos el tema [de la escritura de la congresista] porque nos preocupa que el bajo nivel intelectual del Congreso dañe tanto a nuestra democracia”. Queda claro, pues, el carácter discriminador de este procedimiento, basado en un estereotipo.
4. Otro hecho que es indispensable considerar en este caso reside en que las interferencias del sistema vocálico y de la sintaxis del quechua en el castellano constituyen dos de los rasgos lingüísticos más estigmatizados por los monolingües castellanos en el habla de los bilingües; es decir, estamos ante una de las características lingüísticas que con mayor frecuencia se utilizan para juzgar negativamente a dichos hablantes y discriminarlos. Quienes insisten en juicios como los que son materia de este pronunciamiento contribuyen a perpetuar una manifestación de violencia lingüística que se ha venido infligiendo en el Perú desde hace siglos contra los hablantes de lenguas indígenas cuando se expresan en castellano.
5. Todas las lenguas constituyen una reserva de sabiduría acumulada por generaciones de hablantes que han tenido una particular e irrepetible relación con el mundo. Desde el punto de vista lingüístico, valen tanto, pues, el quechua como el castellano, el asháninka como el inglés, el shipibo como el chino. Sin embargo, en nuestro país, la falta de manejo de un aspecto del castellano —la escritura— se entiende por algunos como una carencia inadmisible en alguien que ejerce un cargo de representación, mientras que gran parte de los hablantes del castellano no reconocen como un problema la ignorancia de aspectos básicos del quechua, del aimara y de las lenguas amazónicas. Desde nuestro punto de vista, esta percepción expresa falta de cultura y, a la vez, refleja la desigual distribución de espacios de poder no solo para las lenguas peruanas sino también para sus hablantes.6. Por todas estas razones, los profesores de la Sección de Lingüística de la Pontificia Universidad Católica del Perú condenamos este acto de discriminación y violencia lingüística. Actos como estos son inaceptables en una sociedad democrática, embarcada en la búsqueda de una convivencia creativa y enriquecedora entre sus diversas matrices culturales. Sin embargo, nos complace, al mismo tiempo, ser testigos de la pluralidad de reacciones en contra que este hecho lamentable ha generado.
Labels: pucp
Thursday, April 23, 2009
Me tiemblan mis labios

Una de las tareas más difíciles que un profesional del lenguaje enfrenta es tratar de convencer a sus semejantes de que una gramática no es una entidad divina que majestuosamente rige las expresiones de los mortales y cuyos secretos se revelan solo a través de alucinadas sacerdotisas que "hablan como lingüistas". El momento fundacional de la lingüística, el giro copernicano que creó la ciencia del lenguaje, es la realización de que la lengua no es más (ni menos) que aquello que los hablantes saben: la lengua habita única y exclusivamente en la mente de los hablantes; en ese sentido, aquello que los hablantes dicen es siempre y en todos los casos fruto de una regla. No existen expresiones lingüísticas que sean el producto gramatical de una ignorancia o de una carencia. Es imposible hablar sin saber cómo hablar. La consecuencia de este asombroso descubrimiento---que algunos atribuyen al Barón de Humboldt, otros al profesor ginebrino Ferdinand de Saussure, otros al antropólogo norteamericano Franz Boas---es bastante clara: la noción de "correcto" o "incorrecto" no es relevante para describir el lenguaje. Nadie se puede atribuir la versión correcta del español, porque no existe tal versión. El español es lo que sus hablantes hablan, nada más ni nada menos.
En ciertas áreas del lenguaje, esto no es tan difícil de aceptar. ¿Podría alguien reclamar que es mejor llamar aguacate a la palta? ¿O papa a la patata? ¿O elote a la mazorca? Debido a que el léxico es un componente del lenguaje que se renueva con relativa facilidad (siempre se van creando nuevas palabras), los hablantes son más tolerantes con las diferencias léxicas entre diversas versiones del español. Las propiedades sintácticas, sin embargo, son más estables en las gramáticas particulares de los individuos y por tanto los cambios generan más rechazo. Para algunos, por ejemplo, que un argentino diga Vos sabés en vez de Tú sabes es desesperante, y atribuyen tal variación a cierto desorden colectivo de personalidad. Otros, por ejemplo, se ríen cuando alguien dice ¿Qué tú dices, chico? imaginando que es signo de conducta estrafalaria. Ninguna de esas atribuciones está fundamentada, por supuesto. El voseo o la posición del sujeto en las preguntas obedecen reglas precisas que forman parte de la gramática de quienes usan esas construcciones y son tan legítimas como sus alternativas.
En ninguna parte, sin embargo, es tan feroz el rechazo a la diferencia como lo es en relación a las gramáticas producidas por contacto de lenguas o variedades de lengua. En estos casos hablamos de variedades adquisicionales, es decir, variedades que se forman durante el proceso de adquirir una lengua o una variedad de lengua. Muchos reaccionan con burla e indignación cuando ven que su amigo, pariente o jugador favorito regresa de Buenos Aires trayendo un dejo argentino. Se escriben ríos de tinta para denunciar el uso de aplicar por postular, de email por correo electrónico, de similaridad por similitud, y un largo etc. Esa variación se atribuye inclusive a una impostura, a un descuido personal, a una pérdida de identidad; como en el caso anterior, esas atribuciones carecen por completo de fundamento: las variedades adquisicionales son también el fruto de las precisas reglas que gobiernan la gramática mental de sus usuarios.
Y cuando ocurre la desafortunada situación de que el usuario de una variedad adquisicional pertenece a un grupo socialmente marginado, entonces el discurso de rechazo a la diferencia lingüística se convierte en el vehículo para encubrir el discurso discriminatorio. Cuando algunos escuchan decir Del cóndor su pata, un empleo regular del doble posesivo en el español andino, no escatiman insulto alguno para denunciar una presunta ignorancia, una imaginaria deficiencia lingüística, y peor aun, una inventada falta de capacidad para desempeñar su trabajo. Lo que en verdad están haciendo, sin embargo, es utilizar un discurso cuyas premisas básicas han sido aceptadas socialmente (como el rechazo a la diferencia lingüística), para vehiculizar prejuicios y formas de discriminación que serían más difíciles de tragar si se presentaran libres de su camuflaje.
Eso es precisamente lo que hace el Diario El Correo en su edición de hoy. Supuestamente denuncia faltas ortográficas y errores sintácticos---no he podido encontrar cuáles son, porque la fotografía de la portada no se pueden leer bien en su versión digital y no tengo la versión impresa a la mano, así que no puedo mencionarlas. En verdad lo que hacen es dar rienda a sus prejuicios y aprovechar para ridiculizar a un adversario político. Gustavo Faverón (entre otros) ya desnuda este doble juego con suficiencia en su post. Aquí quiero añadir la advertencia de que no debemos limitarnos a rechazar el discurso discriminatorio. Tenemos la obligación de señalar también las carencias del discurso prescriptivo. Tenemos que asegurarnos de que el sentimiento de rechazo a la diferencia lingüística, del todo injustificado, no vuelva nunca más a ser limpio disfraz para la discriminación y o el ataque político. Y la única manera es comenzar eliminándolo en nosotros mismos, pensando sobre sus consecuencias y reflexionando sobre sus carencias. ¿Cuántas veces nos hemos burlado de un error de ortografía? ¿cuántas veces hemos pensado que alguien es ignorante porque dice haiga? ¿o que no sabe español porque dice oftar en vez de optar? Todas esas veces hemos construido un nicho más para que se esconda el discurso racista y discriminatorio.
En esa tarea, nada más recomendable que este video preparado por varios lingüistas peruanos (el cual ya había comentado antes), que nos informan sobre la situación de los diversos castellanos del Perú---habría que recomendárselo al director de Correo:
Por esas razones, propongo ahora un ejercicio de resignificación de la portada de Correo. En vez de verla meramente como un acto gratuito de discriminación (que sin duda es) veámosla también como la huella de que algo extraordinario ha ocurrido: se escribe español andino en el Congreso de la República. No solamente el quechua (y el aymara, y el piro y...) requiere defensa y reinvindicación. También debemos reivindicar a los millones de usuarios de español andino, quienes sufren en forma constante burla y discriminación por su manera de hablar español. Y peor aun, a diferencia del uso del quechua, rechazar el español andino, no se considera algo malo o negativo, sino que al contrario, quienes así se burlan incluso creen que están haciéndole un favor a los discriminados, quienes supuestamente "no saben hablar castellano". Eso es lo que tenemos que rechazar: la premisa de que los hablantes de español andino están "hablando mal". En ese sentido, la portada de Correo representa un hito: después de 500 años de estar formándose por el contacto entre el quechua y el español, el español andino aparece en primera plana por primera vez. Es cierto, esa presencia viene acompañada de una interpretación negativa y prejuiciosa. Denunciemos y rechacemos el prejuicio, pero conservemos la noticia real: el español andino ha sacado la cabeza de los nichos de marginación y segregación a los que el discurso prescriptivo lo condenó, y ha puesto un pie en uno de los más visibles foros de la nación: el Congreso de la República. No es Supa quien no sabe; es el director de Correo, quien ignora por completo el verdadero significado de la notica que reporta: el español andino toma el lugar que legítimamente le corresponde, sin pedirle permiso a nadie---ese también es un mérito de Hilaria Supa.
No es la única ocasión. Hace unas semanas la actriz Magaly Solier, al recibir el Oso de Oro del Festival de Berlín por la película La teta asustada, empieza su agradecimiento con estas palabras (minuto 4:20): Estoy muy emocionada. Me tiemblan mis labios.
Este también es un caso de doble posesivo, aunque más sutil, menos visible y por lo tanto con menos posibilidades de ser blanco de rechazo---en otras palabras, nadie se queja. En español estándar, la expresión es Me tiemblan los labios, con el posesor representado por el pronombre me (esta es la construcción que los lingüistas llaman de posesor externo, porque el posesor está fuera del sintagma donde está lo poseído). Repetir el posesor dentro del sintagma que contiene lo poseído (Me tiemblan mis labios) es también una característica del español andino, del cual Magaly Solier es hablante.
La defensa del derecho de las personas a hablar su lengua no solamente incluye el derecho a hablar una lengua completamente diferente. También debe incluir el derecho a hablar en una variedad particular de una lengua, en este caso, el español andino. Es tan absurdo negarle a alguien hablar en quechua como negarle hablar en una variedad de contacto.
Y así como el quechua está felizmente haciendo avances en el terreno oficial, la portada de Correo y el agradecimiento de Magaly Solier en Berlín son una muestra de que el español andino también avanza, incluso en medio de insultos, discriminación e incomprensión. El director de Correo no se ha dado cuenta (aunque tampoco lo han hecho otros comentaristas que con justicia lo condenan) de que los hablantes de lenguas y variedades diferentes al español estándar están pasando por un proceso lento pero seguro de empoderamiento: la escena oficial (la televisión, el Congreso, los periódicos...) ya no puede seguir embalsando las diferencias lingüísticas. Estas emergen por su propia naturaleza y reclaman el lugar que les corresponde de pleno derecho: ser formas legítimas de expresión en todos los contextos. Quizá sea el signo de un tiempo nuevo, un tiempo en el cual los peruanos nos reconciliemos y diluyamos de una vez por todas esa absurda dicotomía entre lo profundo y lo contemporáneo, sin perder el derecho a nuestras peculiaridades. Me tiemblan mis labios.
POSTSCRIPTUM
Regreso después de varios meses al blog. La ocasión lo ameritaba. Pero tengo varias cosas otras que decir, así que espero seguir escribiendo otros posts. Muchas gracias a todos los que enviaron preguntas y mensajes. Lamento la ausencia.
Labels: discurso prescriptivo, diversidad, quechua
Sunday, August 31, 2008
Lingüística Popular
The speaker, when making the secondary response, shows alertness. His eyes are bright, and he seems to be enjoying himself. No matter how closely his statement adheres to tradition, it proffers it as something new, often as his own observation [...] Invariably, in my experience, the linguist's counter-statements are treated as eccentric personal notions---even by speakers who otherwise are aware of the cummulative character of science. [...] A physician, of good general background and education, who had been hunting in the north woods, told me that the Chippewa language contains only a few hundred words [...] When I tried to state the diagnostic setting, the physician [...] briefly and with signs of displeasure repeated his statement and then turned his back to me. A third person, observing this discourtesy, explained that I had some experience of the language in question. This information had no effect.
[El hablante, al elaborar la respuesta secundaria, se muestra en un estado de alerta. Sus ojos brillan y parece disfrutarlo. Sin importar cuán tradicionales sean sus afirmaciones, las profiere como algo nuevo, muchas veces como si fueran sus propias observaciones [...] Invariablemente, en mi experiencia, los contra-argumentos del lingüista son tratado como conceptos excéntricos de naturaleza personal---incluso por personas conscientes de la naturaleza de la ciencia. [...] Una vez un médico, de gran experiencia y buena educación, me dijo que el Chippewa tenía unos pocos cientos de palabras [...] Cuando traté de corregir el error, el médico [...], brevemente y con signos de disconformidad, repitió su afirmación y me dio la espalda. Otra persona, observando la descortesía, explicó que yo tenía alguna experiencia en esa lengua. Esta información no tuvo ningún efecto.]
Leonard Bloomfield (1944). Secondary and Tertiary Responses to Language. Language, 20, 2, pp. 45-55.
Estos temas hoy se estudian bajo el respetable rubro de Folk Linguistics (Lingüística Popular)---ver aquí un ejemplo de esos estudios aplicado en Costa Rica---un campo de trabajo relativamente descuidado en medio de las grandes discusiones que atraviesan la disciplina, pero que cada vez tiene más investigadores.
Ejemplos de reacciones secundarias, i.e. de Lingüística Popular, hay a lo largo y ancho de la producción académica y aficionada. La red, los blogs en particular, le han dado renovada fuerza a este fenómeno. Aquí mismo hemos discutido varios casos. Esta vez quiero añadir uno más, de la pluma del sociólogo Gonzalo Portocarrero, que construye un mito acerca del voseo argentino: esencialmente dice que el voseo es un reflejo del presunto egocentrismo bonaerense. Es una típica reacción secundaria: vincular arbitrariamente un rasgo gramatical con alguna propiedad personal de sus usuarios.
Los comentaristas tanto en el blog del autor como en Puente Aéreo (que ha llamado la atención sobre el post) han expuesto los dislates del texto original con suficiencia. Por ejemplo, correctamente señalan que el voseo no es exclusivamente argentino sino que está extendido por varios lugares de la geografía del español (como hasta Wikipedia registra puntualmente), lo que quiebra la pretendida vinculación entre ese fenómeno gramatical y el caráter argentino. Yo quiero ahora plantear una pregunta que me parece crucial y fascinante, en la línea que ya había marcado Bloomfield: ¿por qué alguien familiarizado con el discurso académico se inventa sin desparpajo un rollo tan patentemente falso, en agresivo conflicto con los más mínimos estándares de la disciplina lingüística? ¿de dónde sale esta compulsión por construir mitos sobre el lenguaje?
Por supuesto, Portocarrero no está solo en esa aventura, pero su texto ilustra un aspecto adicional de esta tendencia. Es frecuente encontrar que tales mitos se usan como instrumentos para discriminar a ciertos grupos sociales (se han usado contra afroamericanos, quechuahablantes, mujeres, inmigrantes, y un largo etc.) Pero este no es el caso de Portocarrero (ni de otros muchos) que se entretiene fascinado en una mágica vinculación entre el voseo y la personalidad argentina. Esto es crucial porque significa que el racismo, el sexismo, la discriminación no son realmente los que generan estos mitos (aunque bien se sirvan de ellos).
Una posibilidad es decir que quien los elabora no es tan ilustrado como cree, y que se trata simplemente de un acto de ignorancia. Tampoco creo que eso explique todo. Seguro que Portocarrero sabe tanto de bioquímica como de lingüística pero eso no lo ha impulsado a inventar un mito bioquímico. Por alguna razón, los inventores de mitos se creen con más derecho al lenguaje, a las sílabas, a las palabras, al voseo, que a la estructura celular.
Mi parte preferida de este mito es la siguiente:
Es verdad que el acento final alarga la sílaba---aunque vale la pena recordar que esa es una propiedad del acento final en general, en todo el español, en forma independiente del voseo (publicóo, camióon, etc). Sin embargo, eso no puede ocurrir para sostener al hablante más tiempo en la posición activa de enunciador. Si eso fuera verdad, esperaríamos que los argentinos dijeran también "yo vengó", "ustedes vengán", etc, es decir, que todas las sílabas finales sean acentuadas (una posibilidad presente en otras lenguas, dicho sea de paso). Además está el pequeño detalle de que tal objetivo puede lograrse simplemente hablando más, enunciando más palabras. Cualquier hablante de cualquier lengua puede sostenerse más tiempo como enunciador simplemente hablando más. En efecto, es razonable suponer que quien habla mucho cree que tiene mucho que decir y puede ser acusado de ser un ególatra. ¿Por qué tendrían que recibir tal acusación todos lo que alargan la última sílaba de ciertas flexiones verbales en forma automática e inconsciente?Desde el punto de vista fonético ocurre que en el hablar porteño el énfasis suele trasladarse a la última sílaba. En vez de “manejas”, manejás. El cambio del acento a la última sílaba alarga la emisión del sonido (manejáas) de manera de sostener al hablante más tiempo en la posición activa de enunciador. La transgresión lleva implícito pues un reclamo de protagonismo.
Gonzalo Portocarrero. Observaciones indiscretas. Agosto, 2008
Evidentemente, lo que Portocarrero busca con desesperación es una cierta alegoría, un razonable cese de la arbitrariedad. Esa quizá es la verdadera fuerza detrás de los mitos lingüísticos (y tal vez, de todos los mitos): el miedo al azar, el horror a la falta de sentido (y por supuesto en nada se hace más dramático ese miedo que en el funcionamiento del lenguaje, el instrumento esencial de la significación).
Labels: lingüística popular









