Monday, June 26, 2006

 

Que no pandemia el cúnico


Roberto Gómez Bolaños, también conocido como Chespirito, es uno de esos comediantes que no teme explorar las posibilidades humorísticas de la expresión lingüística por sí misma. En un memorable chiste de este tipo, uno de sus personajes afirma suelto de huesos que la palabra inglesa ice deriva de la española amarillo; cuando su interlocutor le pregunta por qué, el primero responde con seguridad: es que ice es hielo, y yellow es amarillo. Otras veces, simplemente transpone las sílabas de las palabras para crear un efecto cómico, imitando una falsa torpeza; una de las frases más famosas de las obtenidas con este procedimiento es el estribillo que repite el Chapulín Colorado: que no panda el cúnico.

Que esta frase se ha vuelto muy común queda confirmado por su amplia presencia en la internet. Es usada normalmente en el español popular, o en situaciones informales, para indicar que no hay razón para temer algo, o que alguna amenaza es solo aparente. Ayer encontré, sin embargo, una versión diferente de esta frase como titular de un diario chileno:

¡Que no pandemia el cúnico!
Contagio de gripe aviar entre humanos en Indonesia alerta al mundo.
Era lo que se temía. La OMS confirmó que el virus H5N1 tuvo un cambio genético. Aunque los expertos prefieren no hablar aún de mutación o pandemia, coinciden en que hay que estar preparados. Y Chile ya lo está haciendo. En dos meses más saldrá al mercado el primer antiviral producido por un laboratorio nacional.
La Nación 26 de junio del 2006

Dos cosas tenemos que observar en este titular. La primera es la modificación en la forma de la frase original. Gómez Bolaños obtiene que no panda el nico, conservando una lozana eufonía, al transmutar las sílabas tónicas (con la mayor fuerza de voz) de los dos sustantivos en la frase original: que no cunda el nico; esto no es trivial, pues el que las sílabas intercambiadas sean las dos tónicas y estén ambas en la misma posición (la primera sílaba de cada palabra) le permite al interlocutor una reconstrucción perfectamente simétrica. El titular, sin embargo, al sustituir panda por pandemia, quiebra el ritmo prosódico de la frase: ahora la fuerza de voz no está en la misma posición en ambos sustantivos pues pandemia tiene la fuerza de voz en la segunda sílaba, mientras nico todavía la tiene en la primera; además, y para deshacer todo vestigio de simetría, la sílabas tónicas ya no son intercambiables, de hecho, nada se puede intercambiar en que no pandemia el cúnico, pues pandemia no es el representante paronomástico de una palabra real (como sí lo era panda, por cunda), sino precisamente la palabra que se intenta pronunciar. Esta modificación es evidencia de que la frase del Chapulín ha escapado las barreras del español infantil o informal; pues, dado que pandemia es el parónimo de panda (es decir, al contrario del original, la palabra real alude a la inventada), el lector ha de tener en cuenta que no panda el cúnico para descifrar el título. Demás está decir que la nueva versión carece de la prestancia eufónica de la que le sirve de inspiración.

La segunda modificación a la frase de Chespirito es todavía más devastadora. Porque, como queda dicho, la expresión se usa para conjurar amenazas aparentes, o para las cuales tenemos ya un remedio. Pero este no es el caso de la gripe aviar, una amenaza que no tiene nada de aparente, y para la cual no hay todavía ni siquiera una esperanza de remedio. Es más, esa misma nota confirma una muy mala noticia: que la enfermedad se puede transmitir entre humanos (y no solo por contacto con las aves), lo cual significa que estamos a las puertas de una pandemia de la que no nos va a salvar ni el Chapulín Colorado. Que panda el cúnico, que cunda el sentido de alarma y previsión, es lo que necesitamos, no lo contrario.

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