Wednesday, May 06, 2009

 

Las lenguas del Perú

Comparto este fascinante video preparado por linguistas de la Universidad Católica con el apoyo de TVCultura, sobre las lenguas del Perú. Se hablan docenas de lenguas en el Perú. Y muchos hablantes de castellano ni siquiera tienen conocimiento de eso. Eso por esa razón, quizá, que reaccionan con tremenda intoleracia ante las formas en que los hablantes de otras lenguas usan el español al hablar y al escribir. Este video, al explicarnos cuáles son las verdaderas características de la situación lingüística en el Perú, constituye un aporte crucial en la toma de conciencia de nuestra realidad lingüística y la necesidad de poner en marcha políticas eficaces de educación bilingüe. Los invito a disfrutarlo.

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Thursday, April 23, 2009

 

Me tiemblan mis labios

El español andino en primera plana



Una de las tareas más difíciles que un profesional del lenguaje enfrenta es tratar de convencer a sus semejantes de que una gramática no es una entidad divina que majestuosamente rige las expresiones de los mortales y cuyos secretos se revelan solo a través de alucinadas sacerdotisas que "hablan como lingüistas". El momento fundacional de la lingüística, el giro copernicano que creó la ciencia del lenguaje, es la realización de que la lengua no es más (ni menos) que aquello que los hablantes saben: la lengua habita única y exclusivamente en la mente de los hablantes; en ese sentido, aquello que los hablantes dicen es siempre y en todos los casos fruto de una regla. No existen expresiones lingüísticas que sean el producto gramatical de una ignorancia o de una carencia. Es imposible hablar sin saber cómo hablar. La consecuencia de este asombroso descubrimiento---que algunos atribuyen al Barón de Humboldt, otros al profesor ginebrino Ferdinand de Saussure, otros al antropólogo norteamericano Franz Boas---es bastante clara: la noción de "correcto" o "incorrecto" no es relevante para describir el lenguaje. Nadie se puede atribuir la versión correcta del español, porque no existe tal versión. El español es lo que sus hablantes hablan, nada más ni nada menos.

En ciertas áreas del lenguaje, esto no es tan difícil de aceptar. ¿Podría alguien reclamar que es mejor llamar aguacate a la palta? ¿O papa a la patata? ¿O elote a la mazorca? Debido a que el léxico es un componente del lenguaje que se renueva con relativa facilidad (siempre se van creando nuevas palabras), los hablantes son más tolerantes con las diferencias léxicas entre diversas versiones del español. Las propiedades sintácticas, sin embargo, son más estables en las gramáticas particulares de los individuos y por tanto los cambios generan más rechazo. Para algunos, por ejemplo, que un argentino diga Vos sabés en vez de Tú sabes es desesperante, y atribuyen tal variación a cierto desorden colectivo de personalidad. Otros, por ejemplo, se ríen cuando alguien dice ¿Qué tú dices, chico? imaginando que es signo de conducta estrafalaria. Ninguna de esas atribuciones está fundamentada, por supuesto. El voseo o la posición del sujeto en las preguntas obedecen reglas precisas que forman parte de la gramática de quienes usan esas construcciones y son tan legítimas como sus alternativas.

En ninguna parte, sin embargo, es tan feroz el rechazo a la diferencia como lo es en relación a las gramáticas producidas por contacto de lenguas o variedades de lengua. En estos casos hablamos de variedades adquisicionales, es decir, variedades que se forman durante el proceso de adquirir una lengua o una variedad de lengua. Muchos reaccionan con burla e indignación cuando ven que su amigo, pariente o jugador favorito regresa de Buenos Aires trayendo un dejo argentino. Se escriben ríos de tinta para denunciar el uso de aplicar por postular, de email por correo electrónico, de similaridad por similitud, y un largo etc. Esa variación se atribuye inclusive a una impostura, a un descuido personal, a una pérdida de identidad; como en el caso anterior, esas atribuciones carecen por completo de fundamento: las variedades adquisicionales son también el fruto de las precisas reglas que gobiernan la gramática mental de sus usuarios.

Y cuando ocurre la desafortunada situación de que el usuario de una variedad adquisicional pertenece a un grupo socialmente marginado, entonces el discurso de rechazo a la diferencia lingüística se convierte en el vehículo para encubrir el discurso discriminatorio. Cuando algunos escuchan decir Del cóndor su pata, un empleo regular del doble posesivo en el español andino, no escatiman insulto alguno para denunciar una presunta ignorancia, una imaginaria deficiencia lingüística, y peor aun, una inventada falta de capacidad para desempeñar su trabajo. Lo que en verdad están haciendo, sin embargo, es utilizar un discurso cuyas premisas básicas han sido aceptadas socialmente (como el rechazo a la diferencia lingüística), para vehiculizar prejuicios y formas de discriminación que serían más difíciles de tragar si se presentaran libres de su camuflaje.

Eso es precisamente lo que hace el Diario El Correo en su edición de hoy. Supuestamente denuncia faltas ortográficas y errores sintácticos---no he podido encontrar cuáles son, porque la fotografía de la portada no se pueden leer bien en su versión digital y no tengo la versión impresa a la mano, así que no puedo mencionarlas. En verdad lo que hacen es dar rienda a sus prejuicios y aprovechar para ridiculizar a un adversario político. Gustavo Faverón (entre otros) ya desnuda este doble juego con suficiencia en su post. Aquí quiero añadir la advertencia de que no debemos limitarnos a rechazar el discurso discriminatorio. Tenemos la obligación de señalar también las carencias del discurso prescriptivo. Tenemos que asegurarnos de que el sentimiento de rechazo a la diferencia lingüística, del todo injustificado, no vuelva nunca más a ser limpio disfraz para la discriminación y o el ataque político. Y la única manera es comenzar eliminándolo en nosotros mismos, pensando sobre sus consecuencias y reflexionando sobre sus carencias. ¿Cuántas veces nos hemos burlado de un error de ortografía? ¿cuántas veces hemos pensado que alguien es ignorante porque dice haiga? ¿o que no sabe español porque dice oftar en vez de optar? Todas esas veces hemos construido un nicho más para que se esconda el discurso racista y discriminatorio.

En esa tarea, nada más recomendable que este video preparado por varios lingüistas peruanos (el cual ya había comentado antes), que nos informan sobre la situación de los diversos castellanos del Perú---habría que recomendárselo al director de Correo:



Por esas razones, propongo ahora un ejercicio de resignificación de la portada de Correo. En vez de verla meramente como un acto gratuito de discriminación (que sin duda es) veámosla también como la huella de que algo extraordinario ha ocurrido: se escribe español andino en el Congreso de la República. No solamente el quechua (y el aymara, y el piro y...) requiere defensa y reinvindicación. También debemos reivindicar a los millones de usuarios de español andino, quienes sufren en forma constante burla y discriminación por su manera de hablar español. Y peor aun, a diferencia del uso del quechua, rechazar el español andino, no se considera algo malo o negativo, sino que al contrario, quienes así se burlan incluso creen que están haciéndole un favor a los discriminados, quienes supuestamente "no saben hablar castellano". Eso es lo que tenemos que rechazar: la premisa de que los hablantes de español andino están "hablando mal". En ese sentido, la portada de Correo representa un hito: después de 500 años de estar formándose por el contacto entre el quechua y el español, el español andino aparece en primera plana por primera vez. Es cierto, esa presencia viene acompañada de una interpretación negativa y prejuiciosa. Denunciemos y rechacemos el prejuicio, pero conservemos la noticia real: el español andino ha sacado la cabeza de los nichos de marginación y segregación a los que el discurso prescriptivo lo condenó, y ha puesto un pie en uno de los más visibles foros de la nación: el Congreso de la República. No es Supa quien no sabe; es el director de Correo, quien ignora por completo el verdadero significado de la notica que reporta: el español andino toma el lugar que legítimamente le corresponde, sin pedirle permiso a nadie---ese también es un mérito de Hilaria Supa.

No es la única ocasión. Hace unas semanas la actriz Magaly Solier, al recibir el Oso de Oro del Festival de Berlín por la película La teta asustada, empieza su agradecimiento con estas palabras (minuto 4:20): Estoy muy emocionada. Me tiemblan mis labios.



Este también es un caso de doble posesivo, aunque más sutil, menos visible y por lo tanto con menos posibilidades de ser blanco de rechazo---en otras palabras, nadie se queja. En español estándar, la expresión es Me tiemblan los labios, con el posesor representado por el pronombre me (esta es la construcción que los lingüistas llaman de posesor externo, porque el posesor está fuera del sintagma donde está lo poseído). Repetir el posesor dentro del sintagma que contiene lo poseído (Me tiemblan mis labios) es también una característica del español andino, del cual Magaly Solier es hablante.

La defensa del derecho de las personas a hablar su lengua no solamente incluye el derecho a hablar una lengua completamente diferente. También debe incluir el derecho a hablar en una variedad particular de una lengua, en este caso, el español andino. Es tan absurdo negarle a alguien hablar en quechua como negarle hablar en una variedad de contacto.

Y así como el quechua está felizmente haciendo avances en el terreno oficial, la portada de Correo y el agradecimiento de Magaly Solier en Berlín son una muestra de que el español andino también avanza, incluso en medio de insultos, discriminación e incomprensión. El director de Correo no se ha dado cuenta (aunque tampoco lo han hecho otros comentaristas que con justicia lo condenan) de que los hablantes de lenguas y variedades diferentes al español estándar están pasando por un proceso lento pero seguro de empoderamiento: la escena oficial (la televisión, el Congreso, los periódicos...) ya no puede seguir embalsando las diferencias lingüísticas. Estas emergen por su propia naturaleza y reclaman el lugar que les corresponde de pleno derecho: ser formas legítimas de expresión en todos los contextos. Quizá sea el signo de un tiempo nuevo, un tiempo en el cual los peruanos nos reconciliemos y diluyamos de una vez por todas esa absurda dicotomía entre lo profundo y lo contemporáneo, sin perder el derecho a nuestras peculiaridades. Me tiemblan mis labios.

POSTSCRIPTUM
Regreso después de varios meses al blog. La ocasión lo ameritaba. Pero tengo varias cosas otras que decir, así que espero seguir escribiendo otros posts. Muchas gracias a todos los que enviaron preguntas y mensajes. Lamento la ausencia.

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Wednesday, July 16, 2008

 

De profundo a contemporáneo: el quechua nuestro

Como habíamos notado antes, existe un pequeño pero creciente interés por las lenguas originarias del Perú. En los últimos años, para escándalo de algunos despistados, el quechua ha invadido diversos escenarios del gran teatro oficial: el Congreso de la República, la Catedral de Lima, Viña del Mar. No es para menos: la migración interna ha concentrado en Lima a más de medio millón de hablantes de quechua, convirtiéndola en la ciudad con más quechuahablantes en el mundo (y hay varios otros miles que hablan aymara y otras lenguas peruanas). Paulatinamente, el quechua deja de ser invisible, y reta el imaginario de los limeños, al enfrentarlos a una parte crucial del Perú que han ignorado por generaciones.

Una ciudad es esencialmente un mercado: un lugar de tráfico, de comercio, de intercambio. Pero no solo se negocian bienes y monedas: las ideas, las costumbres, las metas, la música, y por supuesto, las palabras, circulan con la misma o con mayor intensidad a través de la espesa telaraña de redes interpersonales que es una ciudad. Si apenas ayer se marginaba el quechua a un idílico Perú "profundo", y se le oponía al Perú "contemporáneo", hoy estamos en condiciones de reconocer en los quechuahablantes una irrenunciable parte del Perú contemporáneo, visible y oficial, y no meramente una curiosidad "profunda". Por supuesto, no es un proceso que haya terminado, pero me parece que ya se ha cruzado el Rubicón y que no hay vuelta atrás.

El efecto de este descubrimiento es doble: así como los quechuahablantes le han cambiado la imagen del Perú al resto de los peruanos en el transcurso de dos generaciones, el resto de nosotros también los hemos cambiado a ellos. Ninguna de esas transformaciones debería verse con tristeza---es ingenuo esperar que dos comunidades (o dos personas) sean exactamente las mismas luego de convivir juntas por mucho tiempo (es más, es escandaloso que hayan pasado quinientos años para que empiecen a integrarse).

Un estupendo ejemplo de esta simbiósis contemporánea nos lo da este comercial de teléfonos celulares, grabado en quechua, producido por la agencia Publicis:



No todo el mundo ha recibido con entusiasmo este video. En palabras de Peruanista (donde encontré originalmente el video):
Las talentosas artistas Dina Paucar y Sonia Morales se presentan en esta publicidad con el cabello pintado de colores. No seria nada extraordinario, de no ser porque existe un patrón cultural bien lamentable entre las mujeres peruanas en Perú y en el exterior: es impresionante por ejemplo, cuando visito restaurantes peruanos en el área metropolitana de Washington, DC, ver la cantidad de peruanas nativas que visten el cabello pintado de rubio amarillo. Se trata de cubrir nuestra raza originaria, porque tristemente algunas mujeres indígenas creen que para lograr el éxito, ellas tienen que ocultar su origen étnico.
Peruanista. 16 de julio del 2008
Tengo que estar en desacuerdo con este comentario. Para empezar, las "peruanas nativas" no son las únicas que se pintan el pelo. No hay nada más común que encontrar una mujer que se pinta el pelo, en todas partes donde tienen acceso a tintes para el cabello---ver aquí una entrevista a un publicista de la compañía Dove que dice que una de cada dos mujeres argentinas tiene el pelo pintado, no precisamente para "ocultar su origen étnico". No me corresponde a mí especular por qué es así (pueden leer aquí un serio estudio al respecto). Pero si algo muestra el cabello pintado de las cantantes en ese comercial es justamente que las quechuahablantes no están (nunca estuvieron) a la espera de que alguien más las defina desde fuera y les diga qué pueden hacer o no con su cabello. Muestra también que las quechuahablantes son exactamente como todas las otras mujeres. Así como es por completo absurdo que alguien se escandalice porque una quechuahablante hable en quechua en el Congreso, es también absurdo que nos escandalicemos porque se pinte el pelo.

Peruanista observa algo más.
Al final de este comercial se incluye a un grupo de blancos -incluyendo a un travesti vestido de mujer andina- quienes terminan hablando en quechua. No entiendo por qué Publicis no pudo incluir a peruanos cobrizos en un comercial hecho en quechua. Es que como en la mayoría de la publicidad producida en Lima, este comercial también tenía que incluir a blancos de nacimiento o de cirugía plástica. Por supuesto, para estos publicistas de Lima que no conocen todo Perú, tampoco hay negros que hablen el runa simi.
Peruanista. 16 de julio del 2008
Creo que este comentario pierde de vista algo crucial. El final del comercial plantea un idea extraordinaria: que algún día todos (y no solo los "cobrizos") hablemos quechua. Ni Arguedas se atrevió a soñar semejante utopía. Que esta publicidad nos la suelte es una excelente noticia: la idea es que los "otros" peruanos quieren hacer negocios con los quechuahablantes, quieren que los escuchen, y para eso, le hablan en su lengua, el quechua. La inversión simbólica no podría ser más radical: los castellanohablantes estamos demasiado acostumbrados a hacernos oír en español, por una vez, siquiera en la ficción idealizada de un comercial, queremos comunicarnos en quechua. Esto es algo tan inconcebible en el Perú, que cuando alguien lo propone, aunque sea lúdicamente, se malinterpreta como una agresión, o como un desvarío---por supuesto, la opinión de Peruanista se alimenta también de la comprensible desconfianza en "los publicistas de Lima", quienes nos han enrostrado toda suerte de tonterías.

Hagamos votos para que haya muchos más comerciales en quechua (y en aymara, en amarakaeri, en ashéninca...). Y que allí sus hablantes no sean una figura decorativa, una estampa de álbum. Que se pinten el pelo, que toquen rock, que hablen por celular, que paguen con tarjetas de crédito, que distingan Pepsi de Coca-Cola, que usen bikini, que participen en la guerra de las cervezas, que compren en Wong, que viajen por KLM. En quechua. Que su lengua deje de ocultarse en la profundidades de un mito falsamente protector. Que reclame para sí los reales que sin lugar a dudas le corresponden: la plenitud de un idioma inconfundiblemente contemporáneo.

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Sunday, April 20, 2008

 

La vitalidad del Quechua

A pesar de los malos agüeros, el quechua continúa siendo hoy la lengua de millones de hablantes en el Perú y otros países sudamericanos. Los hablantes de esta lengua se han desplazado mucho por el Perú en los últimos 30 años, al punto que la ciudad de Lima se ha convertido en el lugar que concentra la mayor cantidad de quechuahablantes en el mundo (más de medio millón). El impacto de este desplazamiento---sobre el quechua y sobre el español---es, sin duda, enorme, aunque todavía no lo conocemos bien. Asimismo, la masiva migración andina ha enfrentado a los hablantes de la gran ciudad, pertinaces monolingües, con el uso sistemático del quechua por primera vez, incluidos los escenarios oficiales (y no han faltado escandalizadas reacciones). Pero también ha sido esta la ocasión para que los quechuahablantes se encuentren directamente con la variada oferta cultural que la ciudad ofrece, y para que se inserten ellos mismos en una tradición cosmopolita. Los resultados de este encuentro son complejos y variados, y están seguramente salpicados de éxitos y de fracasos. Hoy quiero hablar de algunos éxitos, que hablan bastante bien de la muy contemporánea vitalidad del quechua.

En 1994, Freddy Ortiz, músico nacido en Ocobamba (un pueblito de Andahuaylas, en Apurímac) fundó el grupo Uchpa ("cenizas") para cantar en quechua. Para decirlo con sus palabras:
Kaypi, maqtakunata inglispim munanku takiyta mana inglista yachaspa, aswanqa ñuqa pinsarani, mana inglista atiptiykuqa, aswanqa sumaqta cabirachisaq runasimichapiña riki
"Aquí los jovenes quieren cantar en inglés sin saber hablar, entonces pensé cantar mejor en quechua, y encajó mejor, muy bien, y de ahí es que empezó esta locura de cantar en quechua".
Fredy Ortiz. Entrevista para Almazoror.
Por supuesto, no es el primer grupo musical en quechua, ni mucho menos. La novedad sin embargo es que se trata de un grupo de rock. Durante la última década Uchpa ha venido cantando rock en quechua en diversas ciudades del Perú, incluida por supuesto Lima, y ha hecho más de una gira fuera del país. Aquí un video con uno de sus mayores éxitos, Chachaschay:



Cantar rock en quechua y tener éxito al hacerlo constituye una extraordinaria contribución al reconocimiento de esta lengua y de sus hablantes.

Lo mismo podemos decir de la reciente ganadora de la Gaviota de Plata en Villa del Mar, Damaris, cuya canción Tusuy Kusun (una fusión de un carnaval ayacuchano con un festejo norteño) ha sido seleccionada para representar la próxima cumbre de mandatarios ALC-UE (América Latina, el Caribe y la Unión Europea) en Lima. Escuchemos su presentación en Viña:



Quizá sea cierto pues que, como dice allí Damaris, "la noche [del quechua] está pasando ya". El desborde hacia la ciudad no se limita (nunca se limitó) a los espacios o las calles, a los trabajos y negocios; incluye también la música, las costumbres, el pensamiento, y por supuesto la lengua. Hoy además tiene una imagen bastante clara de sí mismo; ya no pide que lo dejen en la puna; se sabe en la ciudad para siempre. Y sabe que no habrá vuelta atrás. Dejemos que Damaris misma nos lo cante, esta vez también en español:

hoy nuestro canto crece, es luz de esperanza
nuestro país renace como trigo en las cumbres;
nunca olvidaremos nuestras tradiciones
juntos celebraremos nuestros carnavales;
cantemos todos juntos con la frente bien alta
nuestra cultura andina se admira en el mundo

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Friday, September 07, 2007

 

Congresista Hildebrandt, congresista Hilaria

Los lingüistas vivimos en una permanente encrucijada. Por un lado, nuestra meta es saber cómo funciona realmente el lenguaje. Para conseguir eso, no nos queda otro camino que sentarnos a observar cómo usan los hablantes sus respectivas lenguas y variedades: nadie sabe más del lenguaje que los propios hablantes, aunque ese conocimiento sea inconsciente y esté oculto (precisamente nuestro trabajo es desenterrarlo de entre los enunciados y las intuiciones lingüísticas). Pero, por otra parte, siempre nos encontramos, en todas partes y en todas las lenguas, con el fascinante hecho de que los usuarios imaginan que sus formas de hablar son superiores o inferiores a las de los otros. Y no solo eso, sino que nos preguntan, con avidez, con inusitada esperanza y fe ciega, cuál es la forma superior, cuál es el giro correcto, cuál la palabra autorizada. Ante tamaño acto de confianza, la tentación de jugar a ser Dios, de erigirse en árbitro supremo del bien y del mal, es tan grande que a ella han sucumbido no pocos colegas.

Un ejemplo reciente de esa confusión entre el papel del lingüista y el de brujo de la tribu nos lo da la congresista Martha Hildebrandt, quien dijo lo siguiente en pleno debate en el Congreso de la República:

yo no soy quechuahablante pero soy lingüista, aquí se respetan las especialidades. Cuando se habla de medicina los médicos tienen más estatus, cuando se habla de derecho, por supuesto los abogados, y yo los respeto y mando a preguntar a los abogados o a los médicos cuando se trata de un tema médico o abogado, pero que tenga la representatividad lingüística de una lengua los hablantes, es como decir que los enfermos saben más de medicina, y los presos y condenados saben más de derecho.
Martha Hildebrandt, Diario de Debates del Congreso, 6 de septiembre del 2007, p. 34
Dos aspectos son notables en este texto. El primero debería saltar a la vista: para Martha Hildebrandt los hablantes no pueden representar a sus lenguas, solo los lingüistas pueden hacer eso. Es decir, según la congresista, los hablantes no tienen nada que decir acerca de sus lenguas (o de sus derechos lingüísticos). Como los presos y los pacientes con respecto al Derecho y la Medicina. Pero Hildebrandt aplica mal la comparación. Los lingüistas no somos la autoridad final en la lengua; somos la autoridad final en Lingüística—eso nos lo ha recordado varias veces el propio Director de la Real Academia Española. A los médicos no se les discute cuando hablan de Medicina, ¿pero no tienen acaso ninguna voz los pacientes cuando se discute cuáles son sus derechos o la forma en que deberían ser tratados? Los médicos curan a los pacientes, no los representan. Los lingüistas estudiamos las lenguas, pero no podemos arrogarnos la representación de los hablantes—el dislate de Hildebrandt no es original: es fama que Unamuno se enemistó con toda la intelectualidad vasca cuando se negaron a nombrarlo primer Director de la Real Academia de la Lengua Vasca (pequeño problema: Unamuno no hablaba vasco).

El segundo aspecto es incluso más interesante. En la expresión que tenga la representatividad lingüística de una lengua los hablantes, el verbo tenga aparece en singular pero el sujeto los hablantes es plural. Lo que pasa es que entre el verbo y el sujeto hay un largo objeto: la representatividad lingüística de una lengua, que parece concordar con el verbo (contra la costumbre normativa en español). Es un fenómeno característico del lenguaje oral (en particular con verbos como tener, ser o estar). Martha Hildebrandt, a pesar de su proclamado apego a la “corrección” gramatical, no puede controlar su propio conocimiento inconsciente. Hildebrandt-hablante se impone y Hildebrandt-correctora se diluye. Como siempre.

Pero eso no es todo.

El Diario de Debates del Congreso nos depara esta exquisita muestra de interacción entre las fuerzas del lenguaje y las prácticas sociales. En algún momento, se arma un intercambio de palabras en el hemiciclo. No es para menos. Martha Hildebrandt se ha despachado contra los derechos de las lenguas minoritarias:

la Constitución es demagógica en ese artículo. Yo como lingüista, dedicada 50 años, 20 de ellos a lenguas indígenas, puedo decir que ese es el artículo peor hecho de toda la Constitución. No pueden ser oficiales 40; 50 ni 60 lenguas.
Martha Hildebrandt, Diario de Debates del Congreso, 6 de septiembre del 2007, p. 32

Pero desde el punto de vista social, más vale la lengua que tiene muchos millones de hablantes, socialmente hablando, que la lengua que se está extinguiendo.
Martha Hildebrandt, Diario de Debates del Congreso, 6 de septiembre del 2007, p. 41
Las congresistas Hilaria Supa y Martha Hildebrandt se enfrascan en un debate que interrumpe las buenas maneras y vuelve incivil el diálogo. La Presidenta de turno, Martha Moyano, llama al orden:

Vamos a procesar la cuestión previa, vamos a procesar la cuestión previa. Congresista Hildebrandt, congresista Hilaria, vamos a procesar la cuestión previa. Por favor, congresista Hildebrandt y congresista Hilaria, les pedimos respeto al Pleno. Ya han hecho uso de la palabra y cada una ha sentado su posición…
Martha Moyano, Diario de Debates del Congreso, 6 de septiembre del 2007, p. 42
Fíjense en este extraordinario vocativo: congresista Hildebrandt, congresista Hilaria. Martha Hildebrandt es la congresista Hildebrandt. Hilaria Supa es la congresista Hilaria. A una el apellido, a otra el nombre de pila. Demás está decir que la norma culta manda que en esta ocasión se use el apellido y no el nombre de pila---pero ya habíamos notado antes lo fácil que resulta quebrar esa norma cuando el interlocutor es quechuahablante. No es la primera vez que ocurre durante el debate. Hay otras dos ocasiones en que se usa la misma fórmula:
Congresista Hilaria, puede hacer uso de la interrupción. (p. 39)
Muchas gracias, congresista Hilaria. (p.40)


Hildebrandt-correctora, defensora de la norma culta, que se rasga las vestiduras por la menor desviación, que salta como fiera ante cada infracción, no dice ni pío esta vez. Tal vez no se da ni cuenta. Porque esta vez no le importa, porque no le interesa realmente si la gente habla bien o mal, si el lenguaje se usa en forma apropiada o no. Así como al vendedor de medicinas bambeadas le importan un bledo las vidas de los enfermos, y lo único que quiere es conseguir un dinero fácil, a Hildebrandt en verdad le importan un bledo las vidas de los hablantes, sus ilusiones, sus esperanzas y sus lenguas. Lo único que quiere es que le rindan pleitesía.

El maestro Eugenio Coseriu, que fuera mi profesor en la Universidad Católica, solía decir que los lingüistas tenemos también el deber de atender a las preocupaciones del hablante, de servirlo en sus necesidades expresivas, de orientar la visión que tiene de su propia lengua. Somos los lingüistas los que estamos al servicio de los hablantes, somos nosotros los que aprendemos de ellos las maravillas del funcionamiento del lenguaje, y en modesta compensación por tamaño regalo, no podemos sino estar de su lado cuando son agredidos, ridiculizados o discriminados por hablar como hablan, por mostrarnos las posibilidades y los límites de la facultad lingüística. Hildebrandt traiciona lo más sagrado de nuestra profesión, aquello que es nuestra razón de existir, el objeto y la inspiración de nuestro trabajo: los hablantes y sus lenguas.

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Saturday, July 21, 2007

 

¿A qué extremos puede llegar la imbecilidad y el complejo?

Esa es la interrogante que se plantea Andrés Bedoya Ugarteche, comentarista del Diario Correo (según me entero en el blog de Nila Vigil). El texto del columnista, curiosamente, ejemplifica la materia con extrema sordidez:

¿Sabían ustedes que la Real Academia Española de la Lengua ha decretado que “hijo de puta” y “comunista” son sinónimos? ¿Y sabían que la Imperial Academia Quechua de la Lengua se opuso a esa disposición bloqueando carreteras? Afortunadamente, la Asociación Mundial de Academias de las Lenguas declaró que el quechua no es idioma, sino una huevada sin escritura y con no más de 500 vocablos... ¡y esto!, procediendo luego a desconocer a sus “amautas”.
Andrés Bedoya Ugarteche. Correo. 19 de julio del 2007

Aclaremos algo primero: Bedoya Ugarteche miente con descaro. La RAE (que se llama simplemente Real Academia Española, no "de la Lengua") nunca ha cometido ni cometerá jamás semejante dislate. La Academia Mayor de la Lengua Quechua no se dedica a bloquear carreteras (y menos la imaginaria Imperial Academia Quechua de la Lengua). No existe una Asociación Mundial de Academias de las Lenguas, pero si existiera, nunca declararía que el quechua no es un idioma ni que tiene solo 500 palabras, porque cualquier persona mínimamente informada sabe que el quechua es una lengua plena con miles de vocablos, que además es el vehículo de comunicación diaria de millones de personas (y medio millón de esas personas viven en la misma ciudad que Bedoya Ugarteche, a saber, Lima).

Fácil sería decir que el columnista es un loco de atar y olvidarse de él. Pero eso no es correcto. Bedoya Ugarteche no dice eso porque está loco (tampoco Stalin, Hitler, Pol Pot o Abimael Guzmán estaban locos). Lo dice porque quiere establecer un presupuesto de superioridad, una atalaya para mirar hacia abajo, una torre inaccesible desde la cual escupirles a sus semejantes. Y lo hace con la herramienta más vieja del mundo: el desprecio por la forma de hablar de los demás. No se detiene ante la falta de evidencia, o ante la falta de opiniones confirmatorias; de hecho, inventa sus autoridades con desparpajo. No es una casualidad que invoque decretos imaginarios de ficticias "Academias de la Lengua": quiere refugiarse en la solemnidad del discurso prescriptivo.

Al comienzo de su texto nos cuenta:

Pero hay acomplejados que piensan que poniéndoles a sus hijos nombres gringos--o gringoides--los hacen menos lorchos. ¿A qué extremos puede llegar la imbecilidad y el complejo? De allí nacen los nilvers, los roberts, los edgars, los hammers y tantos otros. Naturalmente, con esos apelativos tan ridículos, lo único que se consigue es acentuar el complejo y que la víctima se sienta realmente inferior, con lo cual la inferioridad deja de ser un complejo y se convierte en un hecho real.
Andrés Bedoya Ugarteche. Correo. 19 de julio del 2007
Ese es el paso central de su coartada: establecer que existe alguna forma de inferioridad asociada a ciertos nombres. Como si llamarse Edgar o Robert revelara alguna limitación misteriosa e indefinida, como si fuera una peste, una maldición que balda a las personas. Introducido este elemento mágico, el columnista puede dar rienda suelta a sus propios complejos:
el “gloriosísimo pueblo” está compuesto, en su inmensa mayoría, por subvertebrados inútiles y a los que es muy fácil arrear hacia lo que sea. [...] se reproduce e infesta, por lo general, el sur del Perú, en donde tropillas y manadas de ignaros subhombres están siempre dispuestas a quemar llantas, linchar autoridades, bloquear carreteras, atacar a la gente decente, y demás actos típicamente peruanos.
Andrés Bedoya Ugarteche. Correo. 19 de julio del 2007
Apenas es una sorpresa que termine su texto con ese reguero de elucubraciones insensatas sobre las academias y el quechua, que comentamos al principio.

Ahora bien: si vamos a develar sus trampas, hagámoslo del todo. A menos que comparta los prejuicios y complejos del columnista, quizá el lector se crea distante de tales conclusiones y exabruptos. Pero tenga cuidado. La próxima vez que se sienta incómodo porque alguien aboga en favor de las lenguas en peligro de extinción, o porque dice hubieron o haiga, o aperturar en vez de abrir, o manager en vez de gerente, o tenga ganas de reírse de Pancracio o Margarito, acuérdese de Bedoya Ugarteche. Tal vez descubra su sombra y su espejo.

Algo más. El lector acucioso habrá notado que la frase ¿A qué extremos puede llegar la imbecilidad y el complejo? contiene un sujeto coordinado (la imbecilidad y el complejo) con un verbo en singular (puede llegar). No se preocupe. Se trata del famoso efecto de la concordancia con el primer elemento coordinado (activo en español, inglés y otras muchas lenguas, incluido el hebreo bíblico). Es incluso un caso aceptado por la RAE, que a la letra recomienda:
si [los elementos coordinados ] se conciben como una unidad, de la que cada uno de ellos designa un aspecto parcial, el verbo puede ir también en singular: «El desorden y la algarabía es total».
Real Academia Española. Diccionario de Dudas y Dificultades. Concordancia
Bedoya Ugarteche, como todos los seres humanos, habla sin errores. Sin errores gramaticales, quiero decir.

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Monday, January 15, 2007

 

Misa Solemne en Quechua

Desde 1996, en la Catedral de Lima, se celebra anualmente una Misa Solemne en quechua (a veces llamada el Te Deum Andino). Este año ha sido concelebrada entre el Cardenal Juan Cipriani, Arzobispo de Lima, y el Padre Juan Serpa, Vicario Pastoral de la comunidad quechuahablante.

Es una manera de reconocer la creciente importancia de la comunidad quechua en la capital del Perú---hace ya tiempo que Lima concentra la mayor cantidad de hablantes de quechua en el mundo (más de medio millón). Que sirva también para recordarles a todos los limeños que esa masiva presencia no puede seguir siendo ignorada, que debemos exigir que los órganos de gobierno (tanto en la ciudad como a nivel nacional) sean capaces de escuchar y atender las necesidades específicas de los quechuahablantes. Ellos son también limeños.

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Sunday, December 31, 2006

 

Eran campesinos quechuahablantes

De acuerdo con el Informe Final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, durante el conflicto armado que siguió al levantamiento de la banda terrorista Sendero Luminoso, el 75% de las víctimas fueron quechuahablantes o hablantes de lenguas nativas distintas del español. Es decir, tres de cada cuatro peruanos muertos durante los años del terror no hablaba español como lengua nativa. Esa trágica cifra debería ser más que suficiente, entre otras muchas cosas, para advertirnos sobre la urgencia de que el Estado preste atención a las otras lenguas nacionales, para convencer a nuestras autoridades de que los agentes del Estado tienen que adquirir la capacidad de entender lo que todos los ciudadanos dicen, de que esa es una condición sine qua non para que los derechos de todos sean respetados.

Al parecer, todavía no hemos aprendido la lección. Leo esta noticia en varios diarios:

Acusados de emboscada a policías eran campesinos quechuablantes a los que se interrogó en español
Fueron apresados sin tener evidencia en su contra, interrogados en español cuando sólo hablan quechua, se publicaron sus nombres en los medios de comunicación a nivel nacional, y se les presentó como terroristas y asesinos de policías, pero se trata de ocho campesinos que realizaban faenas de limpieza en las tierras de su comunidad.
Prensa Sur 31 de diciembre del 2007

Detenidos no serían culpables del cruel atentado en Ayacucho
Los ocho comuneros detenidos por el Ejército peruano un día después de la emboscada y asesinato de cinco policías y tres civiles en la localidad de Machente (Ayacucho), el 16 de este mes, serían liberados en las próximas horas.
La República, 31 de diciembre del 2007

Saldrían en libertad
Raúl del Castillo Alatrista, abogado de los ocho campesinos acusados de participar en la emboscada terrorista en la que fallecieron cinco policías y tres civiles en Ayacucho el pasado 16 de diciembre, aseguró que en las próximas horas podrían quedar en libertad por falta de pruebas.
Perú.com 31 de diciembre del 2007

De ser esto cierto, querría decir que la historia, por desgracia, se repite bastante rápido, aunque esta vez la sociedad civil parece estar un poco mejor preparada, pues el problema se ha hecho público casi inmediatamente. Esperemos que el gobierno aclare la situación lo más pronto posible, y tenga la dignidad de reconocer, si fuera el caso, su equivocación, con la misma celeridad con que capturaron a estos campesinos. Es más urgente que nunca que, en vez esperar a que las lenguas nativas desaparezcan, reconozcamos de una vez por todas que no se puede seguir considerando como un lujo o una excentricidad la exigencia de que las instancias gubernamentales sean capaces de hablar y escuchar en las lenguas de los peruanos.


Video sobre el perfil social de las víctimas del conflicto interno, basado en
el Informe Final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación.

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Thursday, November 30, 2006

 

Primero aprenda a hablar bien el español

El tema de las congresistas maltratadas por los empleados de la compañía española Iberia se torna cada vez más claro. Aunque el incidente tiene muchos ángulos (recomiendo al lector el excelente seguimiento que está haciendo Silvio Rendón en Gran Combo Club), a nosotros nos permite reflexionar una vez más sobre el papel que juega la prescripción lingüística en las prácticas discriminatorias.

Nos informa El Comercio:
William Mendoza, asesor de María Supa, reconoció que la congresista levantó la voz cuando le dijeron que el vuelo estaba lleno, ante lo cual la trabajadora de Iberia contestó: "Primero aprenda a hablar bien el español".
El Comercio 30 de noviembre del 2006

La obvia pregunta es ¿primero que qué? Si acaso fuera verdad que alguna persona no habla bien el español ¿tendría menos derechos? ¿por qué debe ser atendido mejor quien mejor habla el español? Vemos aquí que "hablar bien" no es más que una justificación ideológica para la discriminación. Claramente, para la empleada racista que pronunció esa frase, "hablar bien el español" significa "hablar el español como yo". Primero, sea como yo--le está diciendo--y después la trataré bien. Como ese primero es imposible, el maltrato queda moralmente consagrado, es irrefutable, incontestable. Esa es la magia de la prescripción.

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Monday, November 27, 2006

 

Si ni siquiera saben hablar bien

La Congresista María Sumire acaba de denunciar este grave acto de discriminación:

En declaraciones a la agencia oficial Andina, la congresista dijo que el sábado por la noche, junto a la congresista Hilaria Supa, acudió al counter de la citada aerolínea con su respectivo boleto para registrarse y abordar el vuelo. Fue entonces que, pese a tener toda la documentación en regla, los empleados de la empresa les comunicaron que no podían abordar el avión, pues este ya estaba lleno y no había cupo.
"Sin embargo, varios pasajeros que llegaron después que nosotras abordaron el avión sin ningún inconveniente", subrayó. Asimismo, Sumire añadió que al quejarse por el hecho y al mostrar su pasaporte diplomático, los empleados de Iberia se burlaron de su dicción y le dijeron que "podían quejarse con quien quisieran".
"Nos dijeron: cómo ustedes son congresistas si ni siquiera saben hablar bien. Eso nos indigna y no es posible que seamos extranjeros en nuestro propio país. Fue un trato inhumano que no
puede suceder. Si esto nos pasa a nosotros que somos congresistas, qué pasará con el resto de nuestros hermanos quechuahablantes", manifestó.
El Comercio 26 de noviembre del 2006

Además de las necesarias sanciones contra la línea española Iberia (y sus empleados ignorantes), es necesario llamar la atención sobre la función que aquí cumple esta repetidísima frase: si ni siquiera saben hablar bien. El incidente pinta de cuerpo entero cuál es el papel del discurso prescriptivo: asegurar una posición de poder, y por lo tanto, funcionar como una varita mágica para justificar otras formas de discriminación. Cuando cedemos a la tentación de considerar que ciertas variedades califican como hablar bien y otras no, estamos poniendo la primera piedra de la injuria racial y social.

Por supuesto, este incidente no es un mero objeto de reflexión académica; exige también una intervención de la autoridad competente. ¿Estará el gobierno aprista a la altura de las circunstancias?

[Actualización]
En el Gran Combo Club, Silvio Rendón comenta sobre otros aspectos de este incidente, y desarma la "aclaración" de Iberia.

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Tuesday, October 17, 2006

 

Valentín Paniagua, hablante de quechua


Como ya sabemos, ha muerto Valentín Paniagua, ex Presidente del Perú. Muchos sin duda son sus méritos; los peruanos le tenemos una gran deuda por su labor en la restauración de la democracia.

Hoy quiero sumarme al homenaje nacional recordando que este ilustre peruano fue un hablante de quechua, que es la lengua predominante en su departamento natal, Cuzco.

No ha sido el único Presidente en hablar esa lengua, sin embargo. Agustín Gamarra (1829-1833 y 1838-1841), también cuzqueño, hablaba quechua, lo que inclusive usó como herramienta política. Además, la madre de Andrés de Santa Cruz (1826-1827 y 1836-1837), era hija de un cacique aymara, así que es probable que él hablara esa lengua (aunque no lo he podido corroborar todavía).

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Sunday, October 08, 2006

 

Congresista María Sumire lanza campaña


NOTA DE PRENSA

Congresista María Sumire lanza campaña Habla en tu idioma, es tu derecho.

Con el fin de promover en los ciudadanos y ciudadanas, autoridades nacionales, regionales y locales, dependencias del sector público yprivado, el uso, respeto y fomento de los idiomas originarios de nuestropaís, el Despacho de la congresista María Sumire ha convocado los esfuerzos de instituciones de la sociedad civil y representativas de los pueblos originarios, para el lanzamiento de la Campaña Nacional Por la Interculturalidad: Habla en tu idioma, es tu derecho.

Según información oficial “en el Perú además del español, el quechua y aymara, coexisten una multitud de lenguas nativas. Aunque el español es el idioma de uso común, el quechua es una importante herencia del pasado inca y en muchas regiones del país aún se habla con ligeras variantes según la zona. Existen, además, otros dialectos como el aymara y diversas lenguas amazónicas que se reparten en una sorprendente variedad de familias con cerca de 15 troncos lingüísticos, dando lugar a 38 lenguas diferentes”.

Esta campaña tiene previsto realizar las siguientes actividades: difusión de los derechos de los pueblos originarios por diferentes medios de comunicación, en varios idiomas nativos además del español, realización de foros y talleres sobre los derechos de los pueblos originarios. Además pretende conseguir el apoyo de los colegios de abogados del país, donde se puedan canalizar las denuncias sobre discriminación y otorgarse defensa gratuita a los casos sociales. Igualmente se realizarán foros de debate sobre políticas educativas y de salud desde una óptica intercultural, así como talleres de capacitación para maestros en educación intercultural. Esta campaña cuenta con el apoyo de “Paz y Esperanza”, Coordinadora Nacional de Radio, Red Quechua, Colegio de Abogados de Cusco, CNA, CONACAMI.

El acto de lanzamiento de la campaña, se realizará el día jueves 12 de octubre en la ciudad del Cusco, seguidamente en las ciudades cusqueñas de Sicuani, Canas y Espinar. En la ciudad de Lima el acto de lanzamiento de la Campaña se hará el lunes 16 de octubre, a las 11 de la mañana, en la Sala Gustavo Mohme, del Congreso de la República.
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Con el ruego de su difusión
Teléfono de Prensa 92220980
prensacongresistasumire@...

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Tuesday, September 12, 2006

 

¿El quechua va a desaparecer en dos generaciones?

Me es difícil imaginar que alguien en su sano juicio pudiera publicar un artículo que dijera algo como "las fresas van a desaparecer en treinta años" o "los huracanes se terminarán en dos generaciones", sin ofrecer evidencia que sustente su afirmación. Ni tampoco un texto sobre la evolución de los insectos, el funcionamiento del páncreas o las propiedades del nitrato de plata, sin informarse primero, y bien. Los objetos de estudio de las así llamadas "ciencias duras" inspiran cierto respeto y, para bien o para mal, alejan a los especuladores y a los adivinos. Los temas de las ciencias humanas, en cambio, provocan ríos de tinta especulativa, inagotables esfuerzos de clarividencia, opiniones tajantes y definitivas, incluso de las mentes más agudas. Eso no es casual, por supuesto: todos creemos saber algo relevante sobre los asuntos que nos conciernen directamente. Y entre todos ellos, ninguno más cercano y cotidiano que el lenguaje.

Pocos temas encuentra uno donde, con absoluta naturalidad, casi todo el mundo encuentra algo precioso que compartir, cierto aspecto superior o inferior que defender o criticar. Lo que los hablantes opinan del lenguaje y las lenguas constituye por sí mismo una valiosísima fuente de información acerca del funcionamiento lingüístico, y nunca debería ser tomado con ligereza. Por supuesto, eso no quiere decir que tales opiniones correspondan siempre a las características que efectivamente tienen las lenguas.

Me permito poner un ejemplo. Sandro Venturo publicó ayer en Perú 21 un texto titulado El quechua y los dilemas del indigenismo (gracias a Silvio Rendón por el dato). Como el propio Silvio nota en su blog, el texto exhibe una serie de inexactitudes que vale la pena corregir. Aquí quiero mencionar solo una:

De hecho, la probable desaparición en un par de generaciones del quechua como habla cotidiana nos privará de formas únicas de verbalizar la experiencia humana. Cuando uno lee las traducciones de cantos quechuas toma conciencia de una forma de nombrar la vida que los códigos de comunicación contemporáneos no nos ofrecen.
Sandro Venturo Perú21 11 de setiembre del 2006
Lo primero que debemos preguntarnos es de dónde saca Sandro Venturo que es probable que el quechua desaparezca en dos generaciones. Como bien sabemos, hay actualmente millones de hablantes de quechua; y aunque, por supuesto, no es imposible que algún acontecimiento catastrófico (natural o cultural) los desaparezca, es sin embargo bastante improbable que así sea. Nadie niega que el quechua, como muchas otras lenguas, esté bajo constante presión por parte del español, pero profetizar su desaparición parece más una invitación a que nos olvidemos de los problemas de las lenguas nativas y sus hablantes ("total, ya pasarán", parece que dijera entre líneas).

Además, el autor parece tener una visión del quechua entre idealizada y fantasmal. Dice haber encontrado en ciertos textos quechuas algunos rasgos que los códigos de comunicación contemporáneos no nos ofrecen. ¿Acaso piensa Venturo que el quechua no califica como un código de comunicación contemporáneo? Vemos aquí claramente cómo se desliza, a despecho de las mejores intenciones, el viejo prejuicio de que las lenguas no son realmente iguales, que hay algunas "mejores" que otras, unas más "modernas", más contemporáneas que otras. No es una sorpresa, entonces, que Venturo profetice que el quechua va a desaparecer: en verdad piensa que ya ha desaparecido, que es una suerte de inmaculado fósil.

Nótese también que el autor no se priva de expresar por adelantado su nostalgia por el quechua, al que atribuye una irrepetible forma de nombrar la vida. Esta última es una opinión muy común, de hecho, demasiado común. Es la metamorfosis de la oposición entre griegos y bárbaros, que ya ejecutaron Colón, Pedro Mártir, Las Casas, Montaigne y otros, según la cual en las lenguas y culturas americanas originarias hay un no se qué arcádico, una suerte de atemporalidad extática, de la que tenemos que tomar conciencia nosotros los contemporáneos. Es irónico que el artículo, en otras partes, pretenda denunciar un presunto tufillo paternalista en los reclamos de protección para las lenguas nativas, pero acabe cometiendo un vicio aun mayor, al elaborar una sofisticada instancia del mito del buen salvaje.

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Sunday, September 10, 2006

 

Quechua and Aymara on line

Originalmente en español en La Peña Lingüística.

As about anything else, Internet is full of information regarding Quechua and Aymara. If we search for Quechua or Aymara in Google, we found thousands of pages; most of them, as always, in English. As is common with all topics, the information is often redundant, unorganized, incomplete, and rarely reliable. There are, however, excellent sites too. Today I want to recommend three of them.

The first one is Aymara Uta (in Spanish), a wonderful page dedicated to discuss and promote awareness about the language, the culture and the political organization of aymaran people. There we can find news and debates regarding a myriad of topics related to Aymara and its speakers, as well as on line resources, linguistic guides, links, bibliography, and more. It has been on line for twelve years, which means that it is a pioneer in its class on the internet.

The next one is RunasimiNet, an on-line Quechua course, which, in addition to present a grammatical overview of the language, provide analysis of its demography, its historical development, and its dialects. It is maintained by a group of linguists from the Pontificia Universidad Católica, who also publish a blog with discussions about the different aspects of Quechua in Peru (in Spanish).

Last but not least, Quechua Language and Linguistics, a site in English and Spanish, where it is possible to find clear and clever explanations for the most frequent questions about Quechua (and there is something about Aymara too). The webmasters have the purpose of demolishing the more common myths regarding Andean languages; they also have a great deal of information about scholarships, books, and others. Recently, they have added files with Quechua sounds, to better taste the flavor of the language.

Obviously, these are not the only valuable pages about these issues, but they are three ones that it is worth to visit frequently.

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Saturday, September 02, 2006

 

Racismo y lenguas nativas

Esta ha sido una buena semana para la discusión sobre el lenguaje en los diarios peruanos. En La República, el filólogo Luis Jaime Cisneros, ex presidente de la Academia Peruana de la Lengua (y mi antiguo profesor de Literatura del Siglo de Oro en la PUCP), nos ofrece una reflexión sobre el racismo en el Perú que, aunque centrada en las últimas elecciones, no olvida mencionar algunos aspectos relativos al lenguaje. En El Comercio, la periodista Mayra Castillo nos presenta un recuento de las dificultades que un hablante de quechua afronta en el Perú (y nos recuerda que fueron precisamente los hablantes de quechua y otras lenguas nativas los más afectados por la violencia durante los años del terror). Copio un extracto de cada texto, con el correspondiente vínculo.



El racismo en el Perú de nuestros días
Luis Jaime Cisneros
La República 28 de agosto del 2006

El reciente clima electoral ha resucitado el tema racista. Todavía hay gente para quien es posible reconocernos (y distanciarnos) en virtud del color. Para un universitario, es alarmante. Felizmente, para los jóvenes recién ingresados en política es un signo vergonzoso de ceguera cívica. Sí, es verdad que somos un país pluricultural y multilingüe; por eso tropezamos con ciudadanos que hablan español y alguna lengua indígena, así como sabemos de muchos que todavía no hablan español. Cierto es también que el español es la lengua general en que se expresa la administración pública y en la que se concreta gran parte de la vida cultural. La escuela es la llamada a proporcionarnos un estado de alerta.

Cuando llegaron los españoles, trajeron su lengua: lengua poderosa y rotunda. No se impuso por ser la mejor, sino porque era la lengua del invasor. En la historia de las lenguas se comprueba. Los soldados, en nombre del rey, vinieron a conquistar la tierra. Los frailes vinieron también; pero como aspiraban a conquistar las almas incurrieron en una estrategia más adecuada. La lengua forma parte de la esencia de nuestra condición humana: nos relaciona con el mundo, con las cosas, con los hombres, con nuestra propia interioridad. Por eso los curas se empeñaron en aprender las lenguas vernáculas. No querían un hombre sometido sino un hombre convencido. Los soldados se desentendieron del tema: ellos únicamente requerían obediencia, que era garantía del poder. A la iglesia le preocupaba el gobierno de las almas, y esa tarea se hacía con un hombre concreto, no con una agrupación de masas. Pero eso fue hace muchos siglos. Hoy no somos los conquistados, sino los conquistadores de nosotros mismos.

Leer el artículo completo aquí.



En el nombre del quechua
Mayra Castillo
El Comercio 1 de setiembre del 2006

Para graficar un poco la discriminación del quechua, basta revisar el informe que presentó la Comisión de la Verdad y Reconciliación hace tres años. Una de sus conclusiones es que las tendencias racistas --que incluían un claro desprecio por todo aquel que hablase quechua-- agravaron el problema de comunicación entre las fuerzas del orden y los campesinos de las principales zonas altoandinas. [...] El dato es claro: el 75% de las víctimas mortales de la lucha armada entre 1980 y 1992 tenía el quechua como lengua materna. La imposibilidad de ver al otro --distinto pero con los mismos derechos-- le abrió las puertas al horror de la intolerancia.

En formas menos violentas, quienes hablan quechua pasan por otro drama y es la imposibilidad de comunicarse con sus autoridades, las únicas que podrían garantizarles justicia. Ni jueces ni policías ni militares saben el idioma cuando son destacados a laborar en zonas altoandinas. El abuso cobra forma de litigios infinitos, defensas sin sentido y excesos de quienes manejan la lengua del poder: el español. A nivel burocrático, los funcionarios públicos también pueden hacer de cuadritos una vida en quechua con los términos legales de sus resoluciones. Ni qué decir de los profesionales de la salud, que a veces no comprenden las dolencias ni síntomas en quechua. Otra diplomática manera de olvidar sus derechos.

Leer el artículo completo aquí.



[Y a quien le interese, aquí hemos discutido estos temas en varios posts: En las zonas donde predominen y El quechua regresa a Lima]

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Wednesday, August 23, 2006

 

Quechua y Aymara en la Red

Como de casi todo, el cyberespacio está lleno de información sobre el quechua y el aymara. Si uno busca quechua o aymara en Google, encuentra millones de páginas al respecto, la mayoría, como casi siempre, en inglés. Como en todos los temas, la información es muchas veces repetitiva, desordenada, incompleta, poco confiable. No faltan, sin embargo, sitios excelentes y muy recomendables. Hoy quiero hablar de tres de ellos.

El primero es Aymara Uta, una magnífica página dedicada a discutir y reflexionar sobre el lenguaje, la cultura y la organización política de los aymara. Uno encuentra allí noticias y debates sobre los más variados aspectos de la lengua y sus hablantes, recursos electrónicos, ayudas lingüísticas, enlaces, bibliografía, y más. La página ha estado activa por doce años, lo que la convierte en una de las pioneras de su género en la red.

En segundo lugar está RunasimiNet, un curso de Quechua on line, que no se limita a la exposición de los rasgos gramaticales de la lengua sino que analiza su demografía, sus orígenes y su diversidad. Ha sido elaborado por lingüistas de la Pontificia Universidad Católica, quienes también mantienen un blog con discusiones sobre las distintas facetas del quechua en nuestro país.

Finalmente, Quechua Language and Linguistics, un portal que, aunque está originalmente en inglés, ha traducido grandes porciones de la información que provee. Es posible encontrar allí sesudas explicaciones a las preguntas más frecuentes sobre el quechua (y hay también bastante sobre aymara); los autores se han propuesto demoler los mitos más frecuentes en relación con las lenguas andinas, además de informar sobre becas de investigación, libros sobre la lengua, entre otros. Recientemente ha añadido un conjunto de grabaciones para poder escuchar los sonidos del quechua.

Evidentemente, no son estas páginas las únicas recomendables, pero son tres que vale la pena visitar con frecuencia.

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Sunday, August 20, 2006

 

En las zonas donde predominen

El 30 de octubre del año 2003, el entonces presidente Alejandro Toledo promulgó la Ley N° 28106, llamada Ley de Reconocimiento, Preservación, Fomento y Difusión de las Lenguas Aborígenes. En su artículo primero se lee:
Artículo 1°
La presente Ley tiene por objeto reconocer como idiomas oficiales, en las zonas donde predominen, además del castellano, el quechua y el aimara, las lenguas aborígenes consideradas en el Mapa del "Patrimonio Lingüístico y Cultural del Perú, Familias Lingüísticas y Lenguas Peruanas"
Ley N° 28106

Hay un curioso problema de redacción aquí, ocasionado por la distribución de las comas y el orden de los incisos (siempre tan traicioneros). ¿Cuál es el objeto del verbo reconocer? Esta no es una pregunta trivial o marginal porque ese es precisamente el declarado objeto de la ley; en palabras más directas, queremos saber qué es exactamente lo que la ley reconoce como lenguas oficiales, en las zonas donde predominen. A primera vista la respuesta es simple: el castellano, el quechua, el aimara y las otras lenguas aborígenes. Sin embargo, esa no es la única interpretación.

Cuando usamos la expresión además de, hay la posibilidad opcional de entender que estamos añadiendo algo a un conjunto previamente formado de elementos. Por ejemplo: esta nueva ley reconoce como herederos, además de los hijos dentro del matrimonio, a los hijos extramatrimoniales. En este caso, es posible interpretar que los hijos dentro del matrimonio ya estaban reconocidos previamente como herederos y que la nueva ley añade como herederos a los hijos extramatrimoniales. En ese mismo sentido, sería posible entender en el artículo primero de la Ley 28106 que el objeto de reconocer es simplemente las otras lenguas aborígenes, y que la cláusula además del castellano, el quechua y el aimara, presupone que estas últimas lenguas ya han sido reconocidas anteriormente. Esta lectura, aparentemente sin consecuencias, se convierte en relevante cuando consideramos el alcance del inciso en las zonas donde predominen. Bajo esa última interpretación, en las zonas donde predominen ¿afecta únicamente a las otras lenguas aborígenes o incluye al castellano, al quechua y al aimara? Las dos alternativas son posibles: la redacción es ambigua. Es decir, hay una lectura de ese artículo, según la cual el carácter oficial del castellano, el quechua y el aimara no está restringido a las zonas donde predominen. Lo cual significaría que Martha Hildebrant no tiene razón al exigir que se hable en castellano en el Congreso.

Desgraciadamente, hay una forma de bloquear esa interpretación. El artículo 48 de la Constitución de 1993 dice:
Artículo 48
Son idiomas oficiales el castellano y, en las zonas donde predominen, también lo son el quechua, el aimara y las demás lenguas aborígenes, según la ley.
Constitución Política del Perú (1993)
Aquí la redacción es cristalina: el carácter oficial del quechua, el aimara y las demás lenguas aborígenes está restringido a las zonas donde predominen. Es más, este texto es incluso mucho más castellanista que la Ley 28106. Según esta última, incluso si consideramos que en las zonas donde predominen afecta al castellano, al quechua y al aimara, el castellano no sería oficial en las zonas donde no predomine, pero según la Constitución es oficial en todas partes, porque en las zonas donde predominen modifica únicamente a la frase el quechua, el aimara y las demás lenguas aborígenes. Dado que una Ley no puede contradecir una norma constitucional, toda interpretación de la Ley 28106 que contradiga al artículo 48 de la Constitución debe ser descartada.

Esto no justifica a Martha Hildebrant, sin embargo. Ni la ley ni la Constitución prohíben el uso de lenguas no oficiales; bajo el principio de que uno no puede ser impedido de hacer lo que la ley no prohíbe, cualquiera puede hablar en cualquier lengua allí donde le plazca---lo cual no hace sino poner de manifiesto que a la ley le falta una definición operativa de la noción de lengua oficial (el artículo 6° de la Ley 28106 habla de un reglamento, pero yo no lo he encontrado por ninguna parte).

No quiero terminar sin añadir una vuelta de tuerca.

¿En qué zonas predominan el quechua, el aimara y las otras lenguas aborígenes? A primera vista, eso es fácil de resolver: basta buscar la información en el sitio oficial del INEI. Una complicación aparece, sin embargo. Pongamos por ejemplo el departamento del Cuzco. Según el INEI, el 63.7% de los cuzqueños habla quechua. Eso, sin duda, cuenta como predominio. Podemos decir que el quechua es constitucionalmente el idioma oficial en el departamento del Cuzco. Pero en la provincia del Cuzco, los hablantes de quechua son solo el 29.6%, y quizá son incluso menos en la ciudad del Cuzco. La pregunta entonces es la siguiente: ¿es oficial el quechua en la ciudad del Cuzco? Noten que no hay manera de responder sin contradecirse: en ambos casos se viola la Constitución. No es posible que el quechua sea oficial en el departamento del Cuzco y que no lo sea en la ciudad del Cuzco. Como espero sea obvio, eso significa que el artículo 48 de la Constitución tiene un grave defecto que la Ley 28106 no corrige: no define qué se va a entender por las zonas donde predominen.

Supongamos que queremos salvar la situación diciendo que el quechua es oficial solo en las partes donde se hable quechua, independientemente de una circunscripción administrativa más general (en las otras provincias del departamento del Cuzco, pero no en la misma provincia del Cuzco, por ejemplo). Pero con ese criterio las congresistas Supa y Sumire podría concluir que el quechua es oficial en sus respectivos escaños y que por lo tanto pueden hablar en quechua sin restricciones. Es decir, cada hablante podría concluir que su lengua es oficial allí donde él o ella está y punto.

Es bastante claro que ni la Constitución ni la Ley 28106 hacen lo suficiente para organizar el uso de las docenas de lenguas peruanas, ni son lo suficientemente explícitas en el reconocimiento del inalienable derecho de las personas a hablar en su lengua nativa. No se trata simplemente de que son "letra muerta", son en verdad "letra nonata"; no es solo que no se aplican, no hay en verdad nada que aplicar.

En ese sentido, y como si no hubieran ya suficientes razones, el gesto de las congresistas Supa y Sumire debería ser aplaudido al menos porque nos permite debatir y reflexionar al respecto.

@ El mapa lingüístico del Perú ha sido tomado de muturzikin.com, donde puede verse una versión más grande.

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Sunday, August 13, 2006

 

El quechua regresa a Lima

Como han confirmado los especialistas, el quechua se originó en la costa central, en los alrededores de lo que es hoy la ciudad de Lima, posiblemente en el siglo I de nuestra era (Torero 1983, 1984; Cerrón-Palomino 1987). Cuando Pizarro llegó al Perú, ya se había expandido por toda la costa hasta Ecuador y gran parte de la sierra sur y central, impulsado por el auge de Pachacámac primero, del señorío de Chincha después, y del dominio incaico posteriormente. Y aunque durante la Colonia siguió expandiéndose un poco, a finales del XVII ya no quedaban hablantes de quechua en el área original, Lima. Y esa ha sido más o menos la situación hasta bien entrado el siglo XX.

Pero en las últimas décadas, los hablantes de quechua, derramados por todos los rincones andinos, han comenzado a regresar a Lima. Huyendo de la pobreza o del terror, para el año 1993 más de medio millón de peruanos quechuahablantes vivían en la capital del país (según los datos del INEI, ya representaban entonces el 9.3% de sus habitantes). Incluso hay distritos donde casi uno de cada cuatro personas mayores de 5 años es un hablante nativo de quechua (Santa María del Mar), y no existe un solo distrito que no tenga al menos 3% o 4% de estos hablantes. Con todo, para la inmensa mayoría de limeños (los castellanohablantes), ese medio millón de peruanos en la cuna del quechua, ocultos (y a menudo, ocultados) en los sectores más pobres de la ciudad, son invisibles (y no digamos ya, también los 35,000 hablantes de otras lenguas nativas). Nadie los ve, nadie los oye, nadie sabe que están allí.

En los últimos días, sin embargo, los limeños han empezado a oír el quechua. Dos congresistas, María Sumire e Hilaria Supa, apenas instaladas en sus despachos, han decidido hablar en quechua, su lengua nativa, en las augustas salas del Congreso de la República. Llenos de espanto, los limeños han puesto el grito en el cielo, o más exactamente, en la prensa y en los blogs. Algunos simplemente lo anuncian con contenida circunspección, otros dan rienda suelta a sus fobias, uno que otro se pone legalista, los más se ríen, y hasta hay quien lo considera una excentricidad. Por primera vez, sin embargo, todos oyen.

Y no faltan, por supuesto, sólidas defensas, calurosos aplausos y justas indignaciones ante los ataques. De esta segunda clase de textos, me interesa destacar uno en particular, el del poeta y periodista Mirko Lauer en su columna de La República. Aunque Lauer acierta al identificar el verdadero logro de las congresistas:

Sumire y Supa confrontan a los públicos de la política con su ignorancia del quechua.
Mirko Lauer La República, 12 de agosto del 2006

se permite una crítica al parecer inocente y constructiva:

Tal vez el método adoptado hasta ahora no es de los más políticos [...] en este terreno hay algunos objetivos más inmediatos y viables.
Mirko Lauer La República, 12 de agosto del 2006

Es decir, según Lauer, es en verdad un error que Maria Sumire e Hilaria Supa hagan lo que están haciendo y que deberían dedicarse a cosas más útiles (con menor sutileza, eso mismo dijo el congresista Aurelio Pastor). No pretendo aquí condenar a Lauer (debemos agradecerle su artículo), pero sí subrayar cómo se entremete en las mejores intenciones ese principio subyacente a toda forma de prescripción lingüística: si el otro no puede hablar como nosotros, es culpa del otro, y si nosotros no podemos hablar como el otro, es culpa…del otro también. Uno de los problemas más fascinantes del estudio del lenguaje es esa casi universal creencia de que es a los demás a quienes les compete comunicarse con nosotros, que nosotros no tenemos ninguna responsabilidad en la comunicación con los demás. En ese sentido, es por completo irrelevante que los “métodos” de Sumire y Supe no sean “de lo más políticos”; no puede haber objetivo político (y ético) más inmediato y viable que hacerles notar a los peruanos que los quechuahablantes no son invisibles, y que es a nosotros a quienes nos corresponde la tarea de entenderlos.

Y los “invisibles” ya saben bien eso. Como reza el epígrafe de la reciente Declaración del Cuzco, su objetivo “no es que los Estados nos den una mano, sino que nos quiten sus manos de encima”. Esta frase---que es el redescubrimiento del verdadero espíritu del lema de los fisiócratas, laissez faire, laissez aller, laissez passer (dejar hacer, dejar ir, dejar pasar)---revela con claridad meridiana que las comunidades indígenas son perfectamente conscientes de las consecuencias de sus actos políticos y que saben bastante bien lo que quieren. En ese contexto, los intentos de Sumire y Supa por hacerse oír en quechua cobran una trascendencia que algunos atisban pero no terminan de entender.

Por esas razones, espero que las congresistas persistan en su esfuerzo. Que proclamen a los cuatro vientos, que pregonen sin miedo, que todo el mundo sepa. El quechua ha regresado a Lima.

[Actualización]
Línea española Iberia discrimina a congresistas Sumire y Supa



Textos citados

Cerrón-Palomino, Rodolfo. 1987. Lingüística Quechua. Cuzco: Centro Bartolomé de las Casas
Torero, Alfredo. 1983. La familia lingüística quechua. En Portier, Bernard (ed) América Latina en sus lenguas indígenas. Caracas: Monte Ávila. 61-92
Torero, Alfredo. 1984. El comercio lejano y la difusión del quechua. Revista Andina 4. 367-389

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